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¿Es posible no reprimir?

¿Es posible no reprimir?

Quizá suene indeseable, pero civilización y represión van de la mano. 

09 de julio 2021 , 09:25 p. m.

Quizá suene indeseable, pero civilización y represión van de la mano. Varios experimentos se hicieron en su momento de plenos ideales libertarios para educar sin represión. La escuela de Summerhill, fundada en 1920 en Inglaterra, fue uno de los sonados ejemplos de libertad; los alumnos no eran obligados a tareas, no se calificaba ni obligaba asistencia, y una asamblea era el órgano decisorio. La felicidad era su objetivo principal. Tuvo varios aciertos, pero sus alumnos marcaban bajo rendimiento frente a mediciones formales para ingreso a universidad o actividades laborales. El Juan Ramón Jiménez, en Bogotá, fue uno de los buenos intérpretes de esta filosofía, pero igual tuvieron que modificar sus planes.

El bebé en su inicio crece de modo libre, pero poco a poco con la aparición del lenguaje se va introduciendo la norma, la ley de la cultura en la que el infante debe llegar a controlar su cuerpo en sus funciones alimentarias y excretoras y así ir introyectando patrones. A este “trauma obligatorio” suele llamarse el efecto del lenguaje sobre el cuerpo, un cuerpo educado.

Si por razones internas de su psiquis el sujeto no acata la norma, infelizmente no podría vivir en comunidad. Justo se puede ver en los procesos avanzados de alzhéimer en que el paciente adulto pierde su memoria, por tanto, el lenguaje, y en consecuencia, el control del esfínter; un cuerpo emancipado pero descontrolado.

En lo social, igual tenemos la ley, no digo la jurídica, que también, sino la ley de los principios que permiten convivencia. Uno escucha decir: “Yo como alcaldesa no reprimo”, y recibe respuesta de sus exaliados que se asumen aún más libertarios decir: “Usted se volvió de derecha, una represora”. ¿Ser de izquierda es no reprimir? ¿El alumno que decide no estudiar o el trabajador no trabajar son libres para y por ello? ¿Aquel al que un día le da por destruir bienes comunes o fabricar papas bomba y lanzarlas a un autobús que presta servicios públicos es libre para ello?

Algo se debe subrayar: el niño aprende a controlar sus esfínteres como parte fundamental de un principio de realidad; ‘cagarse el mundo’ para ofender a sus padres puede ser una excepcional y exitosa salida en la construcción de personalidad y para sus procesos creativos, pero hacerlo como principio permanente significa que esa criatura ha perdido contacto con la ley y cae en un delirio destructivo que arrasará con su entorno... y con él mismo.

Armando Silva
ciudadesimaginadas@gmail.com

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