2021: la resistencia

2021: la resistencia

La tecnología no dominará todos los espacios, los ciudadanos corrientes aprendieron a detenerla.

25 de diciembre 2020 , 10:50 p. m.

Pensar el 2021 es imaginar que volveremos a conectarnos con un orden de sucesos. Que la economía regresa a sus modos de producción, llega la vacuna, fuera mascarillas, veremos a los otros de cuerpo entero, la pantalla se cambiará por la ciudad física. Pero quizá la pandemia haya afectado el tiempo interior de los ciudadanos; varios pensadores admiten que la pandemia aceleró el futuro desde la tecnología y que el futuro es tecnológico. ¿Es cierto? Tres cualidades de origen cultural operan del otro lado de la economía y la tecnología.

Un historiador como Harari anunció recientemente que los algoritmos de los macrodatos crearían dictaduras digitales y el poder queda concentrado en unas pocas manos, una élite minúscula, frente al resto de seres irrelevantes. La pandemia sí aceleró el tempo, es verdad, pero también lo hizo para atrás, hacia la lentitud. En varias ciudades, sus pobladores están buscando refugio en villas pequeñas o en el campo; en el trasporte se han multiplicado la bicicleta y las caminatas, en Europa aumenta la compra de ropa usada, en pueblos cercanos a Bogotá –San Francisco o Tenjo– ya hoy tenemos mercados al trueque, desvalorizando la moneda. En fin, el anticonsumo luego de la pandemia se valoriza.

El filme que acaba de estrenarse ‘La isla de las rosas’ (Sydney Sibilia) trata de una utopía realizada en pleno 68, en la que un ingeniero construye una isla en el mar y se crea una república independiente que desafía el poder central de Italia; el director se dejó llevar por la broma y lo insólito, pero fue un hecho real para considerar. ¿Acaso también la pandemia nos incita a crear islas entre vecinos y reconocidos y las redes son su manifestación? La globalización como paradigma ha fracasado en muchos aspectos, en especial con las culturas. Más bien estas se valen de las tecnologías globales para territorializarse.

Además de la lentitud y la vecindad, viene la tercera y más significativa cualidad; la pandemia se puede recordar como un periodo de la humanidad muy creativo. No significa que la muerte no haya sido el sentimiento dominante, pero quizá por ello mismo se haya destapado la inventiva. Fuerzas profundas asociadas a la sobrevivencia seguirán apareciendo en modo de poesía, arte, humor, música, terruñismo y viejas recetas de cocina que llaman de las abuelas. La tecnología no dominará todos los espacios del ser humano, los ciudadanos corrientes aprendieron a detenerla.

ARMANDO SILVA
ciudadesimaginadas@gmail.com

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