Yemen: la hipocresía internacional

Yemen: la hipocresía internacional

La situación de Yemen es catastrófica desde el punto de vista humano.

23 de diciembre 2018 , 12:17 a.m.

Si hay en el planeta una situación catastrófica desde el punto de vista humano es la de Yemen, uno de los Estados más pobres del mundo, situado entre Oriente Próximo y África, azotado desde hace casi tres años por una guerra cruel conducida desde el exterior por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, que ya lleva cobrados unos 80.000 muertos, de ellos 60.000 niños, mientras 400.000 se encuentran hoy al borde de la inanición.

En 2014, los rebeldes hutíes, de religión chií, se hicieron con el poder en Saná, la capital yemení, aprovechando el desorden y las protestas por la corrupción. Al año siguiente, Arabia Saudí, con la compañía de los Emiratos Árabes, se empeñó en que el depuesto presidente Mansur Hadi recuperara el poder, en la creencia de que los hutíes están unidos a Irán, su máximo enemigo (y de Israel) en la región. Para eso recibieron el apoyo entusiasta de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Así comenzó una guerra en la que la mayoría de víctimas las pone la sociedad civil de Yemen, en especial los niños: solo en agosto pasado, los bombardeos de Arabia Saudí mataron a 62 y dejaron mutilados a centenares. Las imágenes de las muertes infantiles y de los estigmas de la hambruna han conmovido a la opinión del mundo en los últimos meses. Imágenes tan insoportables como la hipocresía de una comunidad internacional que tiene a Arabia Saudí como el tercer comprador de armas y a los Emiratos como el quinto, con Estados Unidos como principal suministrador. Los comerciantes británicos de armamento diverso han duplicado sus beneficios desde que comenzaron los bombardeos a Yemen, en 2015. Solo Suecia y Alemania, incluyendo el apoyo de sectores conservadores, han suspendido el suministro de armas a los saudíes.

Potencias de primer orden que supervisan, loablemente, el cumplimiento de los derechos humanos en todos los países del sur no tienen escrúpulos en suministrar herramientas de muerte a un país como Arabia Saudí, un país que aplica el ‘apartheid’ y el totalitarismo teocrático más severo del mundo, amputando manos, decapitando y condenando a lapidación pública por ‘delitos’ como el adulterio o la homosexualidad, o enviando a hacer pedacitos a periodistas molestos.

En días pasados se ha abierto una luz de esperanza para los yemeníes con la firma de un principio de acuerdo hacia la paz suscrito por las partes en Suecia, que debe significar pronto un alto el fuego provisional y presentó directamente el secretario general de la ONU, António Guterres, en Estocolmo, el 13 de diciembre.

En la capital sueca converso estos días con colegas y politólogos que han seguido las negociaciones. Aquí reside el Sipri, la mayor institución del mundo en investigaciones sobre paz, con acento especial en el comercio de armas. En medio del gélido invierno nórdico que empieza, esta buena gente manifiesta su estupor por la postura del Gobierno español, de titularidad socialista, de continuidad con la dinámica de gobiernos anteriores conservadores que, según el Sipri, duplicaron la venta de armas a Arabia Saudí desde que estalló la guerra de Yemen.

Precisamente, España acaba de aprobar, no sin polémica, el envío de 400 bombas inteligentes a Arabia Saudí. Suspender ese envío, acordado por el anterior gobierno de derechas, hubiera podido llevar como represalia la anulación de un contrato para la venta a los saudíes de 6 corbetas por fabricar en la factoría andaluza de Navantia con el trabajo de miles de operarios. Una anulación que podría haber mermado votos populares hacia el PSOE en las recientes elecciones regionales de Andalucía.

En todo caso, ha quedado deteriorada la imagen del gobierno de Pedro Sánchez, que, a despecho de su talante progresista, se ve acusado de cambiar potenciales votos por bombas y barcos de guerra, cuando desde la oposición se opuso siempre al comercio con países que no respetaran los derechos humanos.

ANTONIO ALBIÑANA

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.