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Vacunas para todos

Vacunas para todos

La solución está en manos de la presión de la sociedad civil y la cooperación internacional.

21 de junio 2020 , 12:49 a. m.

Cincuenta mandatarios y exmandatarios de todo el mundo acaban de lanzar una carta abierta en la que piden que la futura vacuna para el covid-19 sea considerada “un bien público mundial” que pueda ser producido a gran escala y distribuido gratuitamente a todas las poblaciones del planeta. No parece ser esta la dinámica que se cierne sobre las 124 posibles vacunas que están desarrollándose en el mundo; antes bien, países singularmente potentes maniobran para hacerse con el acceso preferencial o exclusivo de las vacunas: su acceso universal y equitativo no está garantizado en absoluto y no parece ser la prioridad para ningún gobierno nacional.

La carta citada alerta: “No podemos dejar a los monopolios en competencia, ni a un nacionalismo miope constituirse en un obstáculo a este acceso a la salud”. En parecidos términos se ha expresado la Comisión Europea, en una conferencia internacional de donantes para recoger fondos destinados al desarrollo y la distribución de la vacuna a todo el mundo. “Esta vacuna debe ser y será nuestro bien común universal”, declaró su presidenta, Ursula von der Leyen.

Pero no faltan los ejemplos de nacionalismo exclusivo y excluyente. El presidente Trump ha lanzado la operación Warp Speed con el objeto de que su país sea el primero en disponer la vacuna para su población, adquiriendo los derechos exclusivos sobre una potencial vacuna desarrollada por la sociedad alemana CureVac o por la multinacional Sanofi, financiándolas para tener un derecho preferente. China parece caminar en la misma dirección con cerca de un millar de investigadores trabajando en secreto, protegidos por el ejército. En Europa se dio a conocer la semana pasada que varios países firmaron un acuerdo con el grupo farmacéutico Astrazc para hacerse con 300 millones de dosis de una futura vacuna.

Algunos científicos recuerdan estos días que la viruela, uno de los peores virus de la historia, se erradicó en 1979 gracias a una campaña mundial de vacunación coordinada por la Organización Mundial de la Salud. Lo que debería suceder ahora. El mundo entendió entonces que por más que se hubieran librado del virus dentro de fronteras nacionales, no estarían seguros mientras la viruela siguiera circulando.

La solución está en manos de la presión de la sociedad civil y la cooperación internacional. La Alianza Global para la Vacunación (Gavi, por sus siglas en inglés), que desarrolla una exitosa labor en África, solicita a sus donantes 2.000 millones de dólares para atender en los países más pobres una primera campaña de inmunización para la población de mayor riesgo: los viejos y el personal sanitario. Como están poniendo de manifiesto desde Naciones Unidas, y desde organizaciones como Salud por Derecho, hay que crear las condiciones para que la futura vacuna contra el covid-19 pueda administrarse de forma asequible y universal. Hoy es necesaria, más que nunca, la cooperación en un esfuerzo mundial de salud pública, “el más masivo de la historia”, subraya António Guterres.

P. S. Indios. Varios amigos lectores me comentan, a propósito de la pasada columna sobre el racismo, que situé su origen en la llegada de los primeros africanos esclavos a Virginia, cuando su práctica fue muy anterior: desde los primeros momentos de la nación estadounidense. Efectivamente, el país se construyó con base en la dominación y el exterminio por parte de los blancos europeos conquistadores de los desventurados nativos americanos, “los indios”, eliminados de forma cruel y despiadada, “uno de los pecados más abyectos de esta nación, por lo cual creo que Dios la castigará”, dejó escrito John Quincy Adams. Por su parte, el primer secretario de Guerra, el general Henry Knox, describió la “absoluta eliminación de todos los indios en las partes más pobladas de la Unión, por medios más destructivos para los nativos que la conducta de los conquistadores en México y Perú”.

Efectivamente, Estados Unidos se fundó sobre la base de un terrible genocidio... racista.

ANTONIO ALBIÑANA

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