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Signos de alarma desde Estados Unidos

Signos de alarma desde Estados Unidos

Trump puede volver con sus métodos, y la democracia puede quedar herida de muerte.

04 de noviembre 2021 , 08:00 p. m.

La derrota demócrata en las decisivas elecciones de Virginia del martes pasado marcan un antes y un después en la presidencia de Joe Biden. En ese estado, de dominio demócrata invariable en los últimos tiempos, salieron en campaña cuestiones de envergadura nacional que permiten interpretar el resultado como una especie de plebiscito negativo respecto al primer año de Bien. Analistas nada sospechosos de izquierdismo pronostican la vuelta de Donald Trump, incluso de brotes de violencia y hasta ‘golpismo’ en lo que resta hasta las próximas presidenciales de 2024.

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Según The Wall Street Journal, la derrota en Virginia podría constituir un indicio para las decisivas elecciones de "mitad de mandato" que se realizarán el próximo año, suponiendo un mal precedente que confirma la impopularidad de Biden: "Ningún presidente elegido después de la Segunda Guerra Mundial ha perdido tan rápidamente el apoyo de la opinión". La mitad del país piensa que lo está haciendo mal según las últimas encuestas, que le auguran una estrepitosa derrota en 2021, con la pérdida de control de Congreso y Senado.

Para algunos analistas, la actual presidencia pende de un hilo, dado que el bloqueo institucional que sufre y las divisiones entre los propios demócratas erosionan cualquier planteamiento favorable para lo que queda de mandato. Joe Biden siempre dijo que necesitaba un año para que su presidencia empezara a dar frutos. El plazo se ha cumplido sin ningún signo positivo. Al contrario, no ha cesado de perder apoyos; por ejemplo, el de los afroamericanos e hispanos –sin los cuales no hubiera sido ni candidato a presidente–, ha caído estrepitosamente por sus políticas, particularmente la migratoria. Recordemos los excesos de la policía al cazar a lazo, como a reses, a los inmigrantes en la frontera que recogió la portada de este diario (22 de septiembre).

Joe Biden siempre dijo que necesitaba un año para que su presidencia empezara a dar frutos. El plazo se ha cumplido sin ningún signo positivo.

Mientras tanto, sigue sin una judicialización real el asalto al Capitolio el pasado mes de enero, para impedir la posesión de Biden en nombre de un supuesto fraude electoral en contra de Trump, en el que aún cree la inmensa mayoría de votantes republicanos. "Estados Unidos se dirige hacia la más grave crisis política y constitucional desde la guerra de Secesión: violencias masivas, un Estado federal que no ejerce su autoridad y un país dividido entre enclaves demócratas y republicanos en conflicto constituyen la perspectiva para los próximos años", señala en The Washington Post Robert Kagan, neoconservador, teórico de la invasión estadounidense de Irak y hoy crítico del trumpismo, que, según este analista, se prepara activamente para asegurar su victoria en 2022 y 2024, sin importar los medios que necesite. "Trump puede volver con sus métodos, y la democracia puede quedar herida de muerte", asegura Kagan. De hecho, este y otros analistas no descartan que después de intentar subvertir los resultados electorales favorables a Biden, en el futuro Trump pudiera intentar el asalto al poder directamente con procedimientos golpistas.

¿El año 2024 marcará el fin de la democracia en Estados Unidos?, se preguntaba The New York Times hace algunas semanas, concordando con el analista Martin Wolf, que titulaba su análisis en el Financial Times:'La extraña muerte de la democracia americana'.

P. S. Reconocimiento. En medio del naufragio que se anuncia, hay que dejar constancia del protagonismo de Joe Biden en la vuelta de Estados Unidos al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, después de la salida protagonizada por Trump hace tres años, arguyendo que a su país, que era el mayor contribuyente, no lo seguían en su voluntad y alianzas. Este movimiento de vinculación a instancias internacionales, suspendidas abruptamente por su antecesor, sucede a la del Acuerdo Climático de París o la Organización Mundial de la Salud, así como el regreso a la contribución a fondos de las agencias de Naciones Unidas, como el destinado a la planificación familiar y a la salud materna. Un recuerdo positivo que dejará Biden a pesar de todo.

ANTONIO ALBIÑANA

(Lea todas las columnas de Antonio Albiñana en EL TIEMPO, aquí)

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