close
close
Secciones
Síguenos en:
Rusia, a la búsqueda de su antiguo imperio

Rusia, a la búsqueda de su antiguo imperio

Ucrania sería la nueva pieza a la que seguiría la presión sobre el resto de países exsoviéticos.

02 de diciembre 2021 , 08:00 p. m.

Regresan las viejas ambiciones imperiales a China y Rusia, con el fondo de una batalla por el relevo del poder global, que antes representó unipolarmente Estados Unidos tras la implosión de la Unión Soviética en 1991, y que hoy atraviesa una crisis de hegemonía tras el abandono de Afganistán. Vladimir Putin y Xi Jinping, dos presidentes vitalicios de hecho, concentran tanto poder como Stalin o Mao y se proponen recuperar los imperios perdidos, a costa de zonas de peligroso frotamiento, como Taiwán, o la actual ofensiva rusa sobre Ucrania y otras geografías exsoviéticas, que están creando la máxima tensión universal en este final de año.

(También le puede interesar: El laberinto chileno)

Putin, para quien "la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX", fue la desaparición de la URSS, se manifiesta como un fiel seguidor de Stalin, que se empeñó en preservar el enorme imperio legado por los zares. Hoy se propone restablecer paso a paso el sistema de dominación rusa sobre los Estados independientes desgajados del dominio soviético. Primero fue la movilización de fieles comunistas en Georgia, o Moldavia, que ya se puede considerar bajo la tutela de Moscú. Luego, la invasión ilegal de Crimea, donde tiene la superbase de Sebastopol, y la inspiración de insurrecciones en Donetsk y Lugansk.

Ahora diversos analistas aseguran que Putin está dispuesto a lanzar una ofensiva por todos los medios para "recuperar" Ucrania, lo que, según ya ha manifestado la Casa Blanca, "tendría graves consecuencias". El pasado mes de julio, el presidente ruso escribía en el portal digital del Kremlin un artículo sobre "la unidad histórica entre rusos y ucranios". Ucrania sería la nueva pieza a la que seguiría la presión sobre el resto de países exsoviéticos, empezando por las repúblicas bálticas.

En Kiev (capital ucraniana), su presidente, Zelensky, denunció el viernes pasado un golpe que se prepararía contra su presidencia y que debería producirse a inicios de diciembre, liderado por Ajmatov, el hombre más rico del país. Recordemos que su antecesor, Víktor Yúshenko, estuvo al borde de la muerte en 2004 por un misterioso envenenamiento, típico en los servicios secretos rusos.

Máxima tensión entre Rusia y Occidente. Como se ha señalado estos días: "El futuro de Europa se juega en Kiev".

De momento, toda la tensión se concentra en el mar Negro, con maniobras de guerra, y en las fronteras, donde Rusia ha desplegado 114.00 soldados. Mientras que desde Bielorrusia, el presidente Lukashenko, déspota sin escrúpulos, manifiesta su apoyo a Rusia frente a Ucrania y ya inició maniobras conjuntas con los rusos desde el miércoles pasado en la frontera con Ucrania.

La situación está al rojo vivo en el entorno fronterizo ruso-ucraniano, mientras la Otán ha reunido esta semana en Riga (capital de Letonia) a los ministros de sus países miembros para analizar una crisis con tintes imprevisibles. Máxima tensión entre Rusia y Occidente. Como se ha señalado estos días: "El futuro de Europa se juega en Kiev".

P. S. Dilema. "Cuando se escriba la historia de esta pandemia, será difícil decidir si pesó más la inmoralidad de los países ricos o su estupidez", analiza el doctor Gonzalo Fanjul, director del Instituto de Salud Global. Aun cuando no se tenga todo el conocimiento científico sobre su alcance, la nueva variante ómicron del covid "representa un riesgo elevado a nivel mundial", según la OMS, y su procedencia debiera hacer pensar de una vez sobre el fracaso de la gestión mundial de la pandemia: 3 vacunados por cada 100 personas en los países más pobres del planeta, con el riesgo del desarrollo de nuevas variantes, hacen que esa desigualad lacerante se esté volviendo contra los países ricos, que acaparan las vacunas. 7 % de vacunados en África, con el ‘récord’ de 0,0025 % en Burundi, o 0,06 en Congo, mientras que, según The Economist, la cifra global real de muertos triplicaría ya los 5,2 millones de las estadísticas oficiales; la mayoría, enterrados en los países pobres. Nadie estará a salvo hasta que todos estemos a salvo. "Tristes tiempos estos en los que hay que luchar por lo que es evidente". (Durrenmat).

ANTONIO ALBIÑANA

(Lea todas las columnas de Antonio Albiñana en EL TIEMPO, aquí)

Más de Antonio Albiñana

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.