Retos internacionales para Joe Biden

Retos internacionales para Joe Biden

Son muchas las tropelías que debe enfrentar y tratar de enmendar Joe Biden en materia internacional.

14 de noviembre 2020 , 10:18 p. m.

Como es sabido, la base para la política internacional de un país es una síntesis de principios, intereses y estrategias respecto a su situación geopolítica. Nada de esto ha guiado la gestión exterior de los últimos cuatro años en Estados Unidos. Donald Trump, con su desprecio a la diplomacia y en contra de los acuerdos multilaterales, fiándolo todo a sus relaciones personales (como en su ridículo amor por el dictador coreano Kim Jong-un), indisciplinado e indiferente a las normas, tomó sus decisiones en materia internacional basándose en sus “intuiciones” más que en el análisis. Para Trump, el caos era un hábito que le permitía tener la última palabra.

Son muchos los desaguisados que debe enfrentar y tratar de enmendar Joe Biden, cuando ocupe en enero la presidencia. En primer lugar, la separación de Estados Unidos de los acuerdos mundiales sobre el cambio climático por el calentamiento global, que para Trump es “un bulo inventado por los chinos”. De inmediato, deberá reanudar la adhesión a los Acuerdos de París de 2015, suspendida formalmente a comienzos de este mes.

Las tropelías de la presidencia Trump en materia internacional son innumerables: ruptura del acuerdo con Irán en materia nuclear; suspensión de la apertura hacia Cuba, iniciada por su antecesor Obama, con decenas de amenazas y sanciones; retirada de la Unesco, ruptura de relaciones con la Organización Mundial de la Salud en medio de la pandemia, congelación de diversos tratados económicos globalistas, retirada de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) entre Estados Unidos y Europa, condena a la inoperancia contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), ninguneo de la ONU...

Será importante la agenda sobre Oriente Próximo, fundamentalmente cuestionando la entente incondicional entre Benjamin Netanyahu y Trump. Parece llegar la hora de condenar la invasión de colonos israelíes a territorio palestino y revivir la solución de dos Estados.

Respecto a Colombia, se espera que Biden frene los ímpetus hacia la contaminante fumigación con glifosato y que reitere su apoyo al proceso de paz y a sus instituciones, en línea con Naciones Unidas. Respecto a Venezuela, abandonar cualquier veleidad “invasionista”.

Se confía sobre todo, como el responsable de la política exterior europea, Josep Borrell, ha declarado estos días, en un nuevo talante hacia los tradicionales aliados internacionales, particularmente hacia los europeos, y que la llegada de Biden “cambie por completo la escena internacional”. Asunto un poco ignorado pero fundamental será el apoyo a la ciencia, tan ignorada por Trump, con una estrategia explícita de estímulo, puesto que la investigación es un empeño internacional decisivo y Estados Unidos es la mayor potencia científica del mundo.

Los observadores estiman que la política exterior será el terreno en el que Joe Biden disponga de mayor libertad de maniobra. Y se confía en que pase la página de sus antiguas veleidades belicistas –apoyó al Reino Unido en la guerra de las Malvinas, dio respaldo a la invasión de Irán bajo la presidencia de Bush en 2003–, y que escuche a los sectores más jóvenes y progresistas del Partido Demócrata y a Bernie Sanders, con cuyas posiciones ha prometido gobernar.

P. S. Pandemia y lenguaje. La crisis ha inducido expresiones cuestionables ya adoptadas por el lenguaje común. Por ejemplo, mantener el ‘distanciamiento social’: o es distanciamiento o es ‘social’, palabra que implica precisamente proximidad. ¿No sería mejor hablar de mantener la distancia física? Otra expresión repetida es la de los ‘protocolos’, palabra que, según el diccionario, se refiere a “ceremonias oficiales o diplomáticas”. ¿No sería menos acartonado hablar de precauciones, medidas o normas?

Una frase hecha que empezó con la pandemia y que ya se aplica de forma generalizada es la de ‘llegó para quedarse’. ¡Qué estupidez! Otro día me referiré al ‘toque de queda’ o a ‘la nueva normalidad’.

ANTONIO ALBIÑANA

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