Julian Assange, el héroe caído

Julian Assange, el héroe caído

La causa de Assange es la de la libertad de información y la lucha contra el ‘secreto de Estado’.

05 de mayo 2019 , 01:06 a.m.

En una celda de la prisión londinense de Westminster, desgastado anímica y físicamente, espera Julian Assange, el creador de WikiLeaks, saber cómo se resolverá esta vez un destino tan incierto como ha sido toda su peripecia vital, desde una infancia de hambre en Australia hasta la búsqueda permanente de escondites, una vez que, con un reducido equipo de colaboradores, puso en crisis una buena parte de la política exterior de Estados Unidos mediante centenares de miles de cables en internet.

Con amplios conocimientos y experiencia como manipulador de las redes (‘hacker’), y una estancia en la cárcel que le permitió realizar dos carreras universitarias, Assange culminó sus primeros escarceos tras conocer al suboficial y viejo analista del ejército estadounidense Manning (hoy se llama Chelsea, después de su paso a la transexualidad), para romper las claves de contraseña y descargar multitud de bases de datos confidenciales pertenecientes al ejército y el servicio exterior de la primera potencia del mundo: revelaciones explosivas contenidas en 250.000 cables diplomáticos de embajadas estadounidenses en todo el mundo y miles de páginas que describían los equipos militares desplegados en escenarios como Irán o Afganistán, incluyendo la Task Force 373, unidad especial del ejército de Estados Unidos encargada de eliminar objetivos sin temor a los ‘daños colaterales’ (muerte de inocentes).

En este orden, la primera campanada importante fue la difusión, en 2010, del video militar ‘Collateral Murder’, en el cual se muestra el asesinato de un grupo de civiles desarmados en Irak, de los que dos trabajaban para la agencia informativa ‘Reuters’.

A partir de este momento se desarrolló tanto el interés de los grandes medios internacionales, ‘The New York Times’, ‘The Washington Post’, ‘The Guardian’, ‘El País’, ‘Le Monde’... por contar con las informaciones de WikiLeaks, como la persecución de las autoridades estadounidenses, que ya habían encerrado a Manning, en procura de perseguir por todos los medios a Julian Assange por ser culpable, según el Ministerio de Justicia, de “una de las más grandes divulgaciones de informaciones confidenciales de la historia de Estados Unidos”. Assange pasó a la clandestinidad mientras los servicios norteamericanos trataban de desprestigiarlo a toda costa, provocando la deserción de algunos de sus colaboradores, persiguiendo a sus fuentes, ahogando la financiación popular, distanciándolo de los medios, consiguiendo de la Presidencia de Ecuador la suspensión del asilo que lo ha mantenido durante más de siete años encerrado en su embajada en Londres, y tratando de extraditarlo a toda costa a Estados Unidos, donde le puede esperar la cadena perpetua o, incluso, la pena de muerte.

Hoy, al margen de la simpatía que inspire el personaje, la causa de Julian Assange es la de la libertad de información y la lucha contra el ‘secreto de Estado’, que, según el politólogo Gómez Buendía, “los gobernantes utilizan para ocultar maniobras y acciones encubiertas de difícil justificación”.

P. S. Desde sus inicios, WikiLeaks ha revelado informaciones procedentes de la embajada estadounidense en Colombia. Una de los primeras se refería a los seguimientos que el llamado G-3 del DAS realizó a este modesto periodista a partir de su intervención en el programa ‘Hora 20’, que dirigía Néstor Morales, seguimientos que incluyeron persecuciones en automóvil durante varios días, fotografías tomadas fuera de Bogotá junto a mi esposa y el seguimiento minucioso de nuestra vida cotidiana. Finalmente, según el cable de WikiLeaks, los agentes me abandonaron como “objetivo”. Mucho más interesante ha sido la aproximación, dada a conocer en los últimos días, de Gustavo Petro a la embajada norteamericana, en la que, al parecer para que confiaran en él como ‘persona de orden’, se dedicó a señalar a algunas figuras de la izquierda –Piedad Córdoba, Wilson Borja– como próximos a la guerrilla de las Farc. Impresentable.

ANTONIO ALBIÑANA

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