Imágenes para la vergüenza

Imágenes para la vergüenza

Asistimos al fracaso de países avanzados para hacer frente a tragedia de quienes huyen de guerras.

06 de julio 2019 , 11:28 p.m.

En las últimas semanas, el mundo ha asistido a los destellos icónicos de un drama permanente que significa, en primer lugar, el fracaso de los países más avanzados para hacer frente a la tragedia de quienes huyen de las guerras, de desastres climáticos, o acumulan coraje para salir de situaciones inhumanas y buscar una vida mejor en otros lugares.

Dos salvadoreños, Óscar Alberto Martínez y su hija Valeria, de 23 meses, dejaron El Salvador a primeros de abril para intentar emprender una nueva vida en Estados Unidos. Después de varios meses detenidos en Guatemala llegaron a la orilla sur del río Grande en Brownsville, Texas. Se presentaron al consulado de Estados Unidos esperando obtener una cita para demanda de asilo. Al final, después de semanas de espera, Óscar decidió cruzar con su hija el río a nado el 23 de junio, tratando de llegar en vano a la otra orilla. Allí apareció boca abajo entre la maleza, ahogado, con la pequeña metida en su camiseta, donde tal vez había buscado el aire que le faltaba en sus últimos instantes. La foto de los cadáveres dio la vuelta al mundo, coincidiendo con informes oficiales que daban cuenta, según ‘The New York Times’, de que el valle del río Grande, en Texas, era una “bomba de tiempo” por insalubridad en los centros de detención, hacinamiento, maltratos y detención prolongada de menores solos.

La joven diputada demócrata Alexandria Ocasio-Cortez visitó el lugar y describió una “crisis humanitaria sin precedentes”. Lo que siguió fue que, en una revelación de un grupo secreto de Facebook, se vio a agentes de la policía de fronteras que bromeaban sobre la muerte de inmigrantes y difundían un falso montaje fotográfico con la diputada haciendo una felación a uno de ellos. Por su parte, el presidente Donald Trump acaba de declarar: “Si los inmigrantes no quieren pasar por las condiciones de nuestros centros de detención, que no vengan”, y anuncia la deportación de cientos de miles de “ilegales”.

La siguiente imagen de estos días que les propongo es la de la joven alemana Carola Rackete, detenida el miércoles pasado en el puerto italiano de Lampedusa por entrar con el barco que comandaba para la ONG Sea Watch, acusada de ser una “criminal”, y que arriesga 15 años de cárcel por el “delito” de haber recogido en el Mediterráneo a náufragos que trataban de escapar de Libia para llegar a Europa. La capitana no obtuvo el permiso para atracar en el puerto con 40 rescatados y fue arrestada de inmediato, cuando, según el derecho del mar, es un deber universalmente reconocido la asistencia a cualquier persona que se encuentre en una situación extrema. Afortunadamente, la juez de Agrigento dejó en libertad provisional a Carola, que permanece escondida en algún lugar a salvo de las amenazas recibidas. Para vergüenza de los italianos, la popularidad del xenófobo ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, ha subido tras una declaración suya en la cual considera a la joven capitana un “peligro para la seguridad nacional” y reafirma su postura de puertos cerrados y criminalización de las ONG. Por cierto que los náufragos huían de Libia, un depósito inhumano de emigrantes fallidos, cuyo sistema de internamiento y vigilancia costera recibe ayuda europea, declarada y subrepticia, para evitar la salida de inmigrantes africanos hacia el Viejo Continente.

Esa es la tercera imagen que propongo para esta pequeña galería de la ignominia. La publicó este periódico el jueves pasado. Las consecuencias del raid aéreo contra el campo para inmigrantes de Tajura, cerca de Trípoli, que ocasionó la muerte de 44 subsaharianos y heridas a otros 133. Todos estaban retenidos para que no pudieran llegar a Italia y fueron víctimas de un ataque “tristemente previsible”, según ‘The Guardian’. Como señala el analista Josep Ramoneda: “En una Europa en estado de aturdimiento, viendo cómo el mundo se le escapa, es imperativo recordar lo que es evidente, por mucho que nuestros gobiernos miren a otra parte”.

ANTONIO ALBIÑANA

Sal de la rutina

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