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Geopolítica después de Kabul

Geopolítica después de Kabul

La “lucha universal contra el terrorismo yihadista”, tan inútil como la de Nixon contra las drogas.

18 de septiembre 2021 , 10:26 p. m.

Si en algo coinciden los más prestigiosos analistas internacionales es en que la salida/derrota de Kabul supone el mayor acontecimiento geopolítico del siglo. El fracaso en Afganistán ha llevado consigo la futura irrelevancia de Estados Unidos y de sus aliados occidentales en la región. China, sin mover un dedo –aplicando su viejo proverbio “siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”–, ha culminado una gran jugada geopolítica global, echando a los estadounidenses del tablero y erosionando gravemente la credibilidad del presidente Biden. Alguien ha recordado estos días que Estados Unidos deja invertida inútilmente en territorio afgano la misma cantidad que el Plan Marshall destinó a reconstruir a Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Entre los documentos incautados en la casa de Bin Laden en Abbotabad (Pakistán), tras el atentado que le costó la vida, se encontraron órdenes dirigidas a sus comandos terroristas para que atentaran contra Barack Obama, pero pidiendo a sus seguidores que ahorraran la vida de quien le habría sucedido en caso de muerte, el entonces vicepresidente Joe Biden, “totalmente inútil para el puesto, lo que conducirá a Estados Unidos a una crisis”. A los 6 meses de su posesión, la imagen de Biden transmite para muchos incapacidad para mantener cualquier liderazgo geopolítico.

Cada vez aparece con mayor claridad que China y Rusia, aliados progresivamente más estrechos, por ejemplo en la ONU, están sustituyendo a Europa (aún sin capacidad militar unida), y a Estados Unidos en la construcción de un mundo político multipolar, con los chinos como protagonistas principales. Un nuevo ‘statu quo’ al que se agregan los países vecinos: Irán, Irak y sobre todo Pakistán, con el peso de modelos autoritarios sobre el fallido prestigio de la democracia liberal. La caída de Kabul constituye así el inicio del desalojo occidental del continente y la inauguración de un orden regional protagonizado por los propios asiáticos, frente a pasados poderes imperiales y con consecuencias especiales para sus aliados asiáticos, empezando por India y Japón, los países más expuestos a los movimientos geoestratégicos que China va a protagonizar en los próximos años. Esperó 20 años en los que Estados Unidos se cocinara a fuego lento, y no se permitió estridencia alguna durante su precipitada salida de Kabul, tal vez aplicando la célebre sentencia de Napoleón: “Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error”.

La llamada “lucha universal contra el terrorismo yihadista” decretada en 2011 por el presidente Bush (tan inútil como la decretada por su antecesor Nixon contra las drogas) merecerá otro espacio. Bástenos apuntar que hoy el islamismo en todas sus ramas, incluso entre las menos proclives al terrorismo, se siente estimulado en sus convicciones antioccidentales y reforzado moralmente ante la entrada de los talibanes en Kabul. Un mundo cada vez más inseguro.

P. S. Antonio Caballero. “Compañero del alma, compañero”. Sin encontrar palabras para tanta tristeza que produce su muerte, me apropio de las de mi coterráneo Miguel Hernández. Fue mi primer y mejor amigo en Colombia. Luego vinieron Alfredo Molano, María Elvira Samper… Coherente, insobornable en su independencia, gran periodista y escritor… Qué voy a decir que no se haya glosado estos días. Recuerdo una anécdota que puede ilustrar. En nuestro primer día en La Habana para realizar el programa ‘Las claves’ sobre la paz, nos sentamos a cenar con todo el secretariado de las Farc. Se mostraban abiertos y comunicativos. Aún seguían plenamente en la guerra. Al poco de sentarnos, Antonio, recordando a Ingrid, les preguntó a bocajarro: “¿Hasta cuándo van a mantener la barbarie humana del secuestro?”. Miraban al suelo. Solo Catatumbo se atrevió: “Estamos reflexionando. No queremos seguir…”. Años antes de la JEP y de la Comisión de la Verdad, la franqueza descarnada de Antonio Caballero contra la injusticia… desde cualquier lado.

ANTONIO ALBIÑANA

(Lea todas las columnas de Antonio Albiñana en EL TIEMPO aquí).

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