El poder de la ‘oligarquía digital’

El poder de la ‘oligarquía digital’

No está dentro de la competencia del oligopolio tecnológico el suprimir contenidos.

24 de enero 2021 , 12:06 a. m.

La clausura de las cuentas en las redes del todavía presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado día 8, abrió un debate que, lejos de haberse cerrado, no ha hecho más que empezar. ¿Qué puede esperar la ciudadanía en materia de libertad de expresión después de que una compañía privada cierre la voz del mandatario de la primera potencia mundial? Más allá de la indecencia trumpiana, la medida causó preocupación en distintos ámbitos.

La canciller alemana, Angela Merkel, mostró su disconformidad, mientras el influyente ministro francés de economía, Bruno Le Maire, afirmaba: “El hecho de que el presidente de una compañía pueda desconectar un altavoz del presidente de Estados Unidos, sin ningún control ni contrapeso, es desconcertante, no solo es una confirmación del poder de estas plataformas, sino que también muestra profundas debilidades en la forma como nuestras sociedades organizan el espacio digital”. ¿Cómo garantizar la soberanía ciudadana –principio de la democracia– frente a estos nuevos poderes sin control? En definitiva: ¿es posible la democracia en el tiempo de las redes sociales?

El oligopolio tecnológico de las digitales es claro e irrestricto: Apple, Microsoft, Amazon, Google y Facebook sumadas representan en bolsa 5 billones de dólares. Solamente Microsoft sería el equivalente al PIB de España (cuarta economía europea) con sus 1,5 billones de dólares, cerca de tres veces el producto interno bruto de Colombia. Estas empresas americanas de comunicación digital, con su poder planetario, se oponen cada vez más a las soberanías nacionales, violando las reglamentaciones ‘antitrust’ y eliminando cualquier forma de competencia.

Sostienen los defensores de las empresas del oligopolio digital que se trata de empresas privadas y que pueden hacer lo que quieran. Falso. Las empresas privadas tienen que cumplir las constituciones, las leyes y los derechos fundamentales. ¿Podría esgrimir un establecimiento, que es empresa privada, su libertad para vender alcohol a menores, o negar la entrada a alguien por motivos raciales?

Las leyes, en Estados Unidos y en Europa, solo les permiten a los dueños del digital –y los obligan– borrar contenidos en las redes que sean claramente ilegales. Otro argumento que esgrimen quienes defienden la autonomía de los gerentes de las redes digitales es equipararlas a los medios periodísticos, en los que se decide qué se publica y qué no. Falso de nuevo. Los cinco oligarcas digitales no encarnan medios periodísticos, son unas plataformas de comunicación entre usuarios, sin línea editorial, y no está dentro de su competencia suprimir contenidos de sus comunicaciones, como no lo estaría en una empresa telefónica impedir usar una línea o un celular a quien no le guste lo que dice. Los medios periodísticos responden ante sus lectores y ante los tribunales y tienen una línea editorial pública, lo que no sucede con los amos de las redes no sometidas a legislación ni responsabilidad alguna: he ahí la diferencia entre periodismo y mera comunicación, entre empresas de medios y plataformas tecnológicas.

En Europa, Estados Unidos y en todas partes se actualizan legislaciones para impedir que los poderosos del espacio digital pongan en circulación mensajes que vayan contra la legalidad democrática, pero sin otro poder de censura. La Unión Europea está ultimando una ley sobre “servicios digitales”. En un planteamiento de fondo, algunos analistas sostienen que sería necesario gestionar internet como un servicio público: los acontecimientos recientes han demostrado hasta qué punto es importante reflexionar sobre mecanismos de reglamentación y supervisión pública de las infraestructuras de internet. El comunicólogo Josep Ramoneda se pregunta: “¿Cómo evitar que estas redes, que en su día fueron presentadas como promesas de empoderamiento de los ciudadanos por la vía de la palabra, acaben convirtiéndose en un sistema de opresión?”.

ANTONIO ALBIÑANA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.