El Mediterráneo en llamas

El Mediterráneo en llamas

Se trata de una zona en completa crisis y al borde de enfrentamientos en sus diferentes orillas.

09 de agosto 2020 , 01:20 a. m.

El incendio del martes pasado en Beirut, con un número indeterminado de víctimas mortales, más de 300.000 personas sin casa y cerca de la mitad de la ciudad destruida, puede constituir la metáfora (y la realidad) de un Mediterráneo en completa crisis y al borde de enfrentamientos imprevisibles en sus diferentes orillas. Europa asiste inquieta a una deriva en la que inevitablemente está implicada.

La catástrofe de la capital de Líbano ha irrumpido en un país en completa quiebra económica (suspensión de pagos desde el pasado mes de marzo), crisis sanitaria, tensiones fronterizas cruentas con Israel y riesgo permanente de guerra civil; con una mitad de sus 5 millones de habitantes bajo el umbral de la pobreza, un gobierno corrompido y mafias políticas y de negocios que ocupan el lugar del Estado y controlan sus sectores claves. Pocos están satisfechos con la explicación oficial de un incendio “accidental” del nitrato de amonio almacenado en el puerto, y desde distintos sectores se pide una investigación independiente e internacional.

Si la situación libanesa, siempre en conflicto con Israel, simboliza la tensión en las costas del Mediterráneo oriental, en las riberas occidentales se vive la tensión máxima entre Turquía y Grecia, con el fondo de la disputa por los hidrocarburos. Grecia decretó en los últimos días “alerta máxima” ante las intenciones expansionistas de Turquía, que se ha metido en alguna de sus islas para realizar prospecciones petrolíferas, con la inquietud de la Unión Europea ante una de las peores situaciones conflictivas de vecindad.

En el Mediterráneo sur, además de las incertidumbres que sacuden el futuro de Argelia y Túnez, la situación en Libia es explosiva. Un Estado fallido, sumido en una espiral de violencia y desestructuración institucional, con una guerra latente en la proximidad de una Europa que usa a Libia como freno a la llegada de inmigrantes desde África, financiando una guardia costera para interceptarlos antes de que lleguen al continente y encerrarlos en campos en los que se los somete a los peores vejámenes, incluso a su tráfico como esclavos (en pleno siglo XXI). Un número indeterminado rebasa las costas libias y muchas veces naufraga en sus precarias embarcaciones si no tiene la suerte de ser rescatado por organizaciones humanitarias.

Investigadores científicos concluyeron hace algunos años, después de encontrar en sus fondos asombrosos restos de rebaños de cabras y de otros mamíferos, que el mar Mediterráneo se desecó por completo hace unos 6 millones de años. En unos 24 meses se volvió a llenar, en la más brusca inundación nunca conocida en la Tierra. Si hoy se produjera un fenómeno similar, lo que se hallaría en los fondos mediterráneos serían los restos de decenas de miles de africanos, ahogados cuando trataban de huir de la miseria, el hambre y las guerras.

P. S. El rey está huido. Como continuación inesperada del viejo cuento de Andersen, Su Majestad el Rey Emérito Juan Carlos I decidió el lunes pasado poner tierra de por medio y salir de España con rumbo desconocido ante su desprestigio social y lo que se le viene encima en materia judicial: inicio preliminar de investigaciones, en Suiza y España, por blanqueo de capitales y fraude fiscal. En este último aspecto bastaba que, como ciudadano de pro, se hubiera puesto al día con la hacienda pública antes de ser perseguido por delito fiscal (de 5 a 7 años de cárcel). Pero sus próximos dicen que no le alcanza el efectivo para el preceptivo pago del 60 por ciento de su patrimonio calculado aunque de situación incierta en paraísos fiscales o transferido a sus amistades íntimas y testaferros. Mientras se da a conocer el paradero actual de Juan Carlos I, en España, en medio de la crisis pandémica, se abre el debate sobre el modelo de Estado y la vigencia de la monarquía. Lo ha iniciado, en favor de la república, el propio vicepresidente Pablo Iglesias, representante del ala izquierda del gobierno. Tiempos de zozobra.

ANTONIO ALBIÑANA

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