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Efectos ‘colaterales’ de la victoria talibana

Efectos ‘colaterales’ de la victoria talibana

Todo indica que se va a producir un desastre humanitario de imprevisibles consecuencias.

19 de agosto 2021 , 08:00 p. m.

Durante toda la semana, la humanidad se ha visto sacudida por las imágenes trágicas y devastadoras de miles de ciudadanos de Afganistán tratando de salir el país ante el inesperado arrasamiento por parte de los talibanes de un Estado cuyos máximos dirigentes huyeron en el último momento en aviones y helicópteros cargados de dinero efectivo.

“Es muy improbable que los talibanes se hagan con todo el país y tomen el poder”, declaraba el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el pasado 8 de julio, en un error de cálculo y sorprendente desinformación. Poco más de un mes más tarde los jefes del ejército islamista realizaban una rueda de prensa en la capital, Kabul, sentados de forma ostentosa en la mesa del presidente afgano huido. En sus primeras comparecencias, los jefes talibanes han tratado de mostrar un rostro moderado (mientras se completa la salida de EE.UU.), hablando incluso de una posible “amnistía”.

Algunos eruditos han recordado estos días, la taqiyya (mentir en nombre de Alá). La doctrina islámica permite mentirles a los no musulmanes, basándose en los versículos del Corán, en los cuales Alá se descubre a sí mismo como el mejor “engañador” (Corán, 7:94). Todas las ramas del islam practican la taqiyya, la mentira, el disimulo, la ocultación... en nombre de Alá.

Lo cierto es que, como señalaba el británico Sunday Times en su última edición, “los talibanes 2.0 son más potentes, más peligrosos y más ricos que nunca”. Con un lenguaje aparentemente más moderado, van a instaurar la más rigurosa ley islámica en Afganistán.

Tras la victoria talibana aparecen claros algunos efectos “colaterales”.

Joe Biden. Sus errores de cálculo (inducidos por unos desastrosos servicios de inteligencia, después de 20 años sobre el terreno) están opacando los logros del inicio de su mandato: tratamientos de la pandemia, ayudas sociales, plan de infraestructuras... Solo está presente en este momento en la opinión el fiasco en Afganistán, tras el que Biden carga un pesado fardo de vergüenza.

Con un lenguaje aparentemente más moderado, van a instaurar la más rigurosa ley islámica en Afganistán.

Humanidad. Todo indica que se va a producir un desastre humanitario de imprevisibles consecuencias, con una futura diáspora incontrolable, según predicen los organismos internacionales.

Hacia una nueva geopolítica. La vuelta de los talibanes supone nuevos riesgos de seguridad en una región muy importante. Supone la creación de un nuevo hogar yihadista en el corazón de Asia, haciendo incluso temer el reagrupamiento del Estado Islámico (EI). Pero sobre todo, para algunos analistas, la entrada talibana en Kabul marca la afirmación de una tríada dominante en el mundo formada por Estados Unidos, Rusia y China, que cambia completamente el predominio estadounidense tras la desaparición de la URSS (volveremos sobre la cuestión).

Las mujeres, primeras víctimas. No obstante las declaraciones iniciales en Kabul, la práctica en las regiones es muy otra. Por ejemplo, durante su avance en las provincias de Badakhstán y Takhar, los líderes talibanes locales han pedido a los líderes religiosos que redacten una lista con las mujeres mayores de 15 años y viudas menores de 45 para casarlas a la fuerza con combatientes. ¿Qué significa que van a respetar a las mujeres “dentro de la ley islámica”?

Es necesaria una verdadera conjunción de esfuerzos universales a través de Naciones Unidas (marginada en todos los conflictos serios, como este), en aras de evitar un final desgraciado para millones de seres humanos.

P. S. Venezuela. En el momento en que se han iniciado una esperanzadoras conversaciones entre el gobierno del autócrata Maduro y la oposición venezolana, me permito recomendar vivamente la lectura de La Venezuela que conocí (Planeta), donde se analizan la aparición del chavismo y su evolución desde los años 90 del siglo pasado, a través de la buena prosa testimonial de quien fuera embajadora de Colombia y luego brillante canciller, María Ángela Holguín.

ANTONIO ALBIÑANA

(Lea todas las columnas de Antonio Albiñana en EL TIEMPO, aquí)

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