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¿Adónde va Jair Bolsonaro?

¿Adónde va Jair Bolsonaro?

Está mostrando una seria incapacidad para gobernar, sin lograr establecer buenas relaciones.

28 de agosto 2021 , 09:46 p. m.

¿Habrá golpe de Estado o no? Esta es una pregunta frecuente entre la gente de la calle en el Brasil de hoy. El país atraviesa un momento de zozobra y crisis institucional de alcances imprevisibles, con Bolsonaro en el peor momento de su gestión presidencial, acorralado por procesos de diversa índole, con sus cuatro hijos investigados por corrupción, en disputa con todos los poderes democráticos, con 120 demandas de 'impeachment' esperándole en el Congreso, en una fase de ‘autocombustión’, como señalan algunos analistas, y apoyándose cada vez más en un ejército aún nostálgico en una buena parte de la pasada ‘dictadura cívico-militar’ (1964-1985) y con una amplísima intervención en su gobierno.

Tras la gran hecatombe que ha supuesto su gestión de la pandemia, desde el trágico negacionismo inicial; progresivamente aislado, incluso rechazado por fuerzas que le apoyaron inicialmente, Bolsonaro está mostrando una seria incapacidad para gobernar, sin lograr establecer buenas relaciones con el Congreso ni con el poder judicial, enfrentado a los medios de comunicación, sin relación alguna con la oposición, sumido en una especie de ‘antipolítica’. Al magistrado del Tribunal Supremo Federal Luis Roberto Barroso acaba de llamarlo “idiota, imbécil e hijo de puta”, por haber decretado la detención de su seguidor Roberto Jefferson, convicto por amenazar al poder judicial, demandante de una “intervención militar” en Brasil y reclamando “que alguien mate a Lula”.

La última peripecia judicial de Bolsonaro está siendo la petición de los aborígenes para que la Corte Penal Internacional actúe contra él por genocidio y crímenes contra la humanidad: “El presidente –señalan en su demanda jurídica– desde su toma de posesión hace tres años adoptó una política antiindígena explícita, sistemática e intencionada que transformó los órganos y las políticas públicas antes dedicadas a la protección de los pueblos indígenas en herramientas de persecución”. Los aborígenes denuncian, asimismo, la deforestación, los incendios y las actividades ilegales en sus tierras, mientras el mundo asiste atónito a la destrucción de la Amazonia por mineros ilegales, ladrones de tierras públicas ('grileiros') y madereros que son base electoral de Bolsonaro. De hecho, su propio ministro de Medioambiente, Ricardo Salles, está siendo investigado por contrabando de madera amazónica a Europa y Estados Unidos.

En el plano internacional, Jair Bolsonaro se está postulando como líder de las fuerzas de ultraderecha en el mundo. Acaba de ser anfitrión de la diputada de Alternativa para Alemania (AfD) Beatrix von Storch, referente neonazi en Alemania, quien se ha manifestado “profundamente impresionada por el capitán-presidente y su comprensión sobre los desafíos de nuestro tiempo”. Asimismo, Bolsonaro ha cerrado contactos con los ultras españoles de Vox y con el partido Fidesz, del húngaro Viktor Orbán, tratando de alzarse como figura de la Alianza Internacional ultraconservadora, creada para influir en decisiones de Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos, con presencia en 30 países.

Todas las miradas están puestas en lo que puede suceder el próximo 7 de septiembre, día de la independencia de Brasil. Desde distintos sectores se anuncia la “manifestación más grande jamás realizada”, con concentraciones en todo Brasil, que podrían anunciar un golpe Estado que acabe con la estructura democrática de división de poderes, y a las que destacados militares han manifestado su adhesión. Bolsonaro ya ha anunciado su decisiva participación en la movilización: “Yo estaré donde esté el pueblo”, ha declarado.

Algunos analistas importantes diagnostican que el país más extenso y potente de América Latina está en “estado de golpe”. Para Eliane Brum, así como se ha hablado mucho del célebre libro de Steven Levitsky 'Cómo mueren las democracias', sería importante tratar el tema de “cómo nacen las dictaduras”: la realidad brasileña aporta toda la información de campo.

ANTONIO ALBIÑANA

(Lea todas las columnas de Antonio Albiñana en EL TIEMPO, aquí).

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