Secciones
Síguenos en:
Todavía es tiempo, ¡No nos mientan! (I)

Todavía es tiempo, ¡No nos mientan! (I)

Siempre nos decían que todavía era tiempo si nos poníamos las pilas. Esta maldita frase nos condenó.

05 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

Confieso que escribo este artículo con miedo. Ahora parece que el mundo ha reconocido, por fin, que en materia ambiental llegamos a un punto de no retorno. Hace 44 años comencé a escribir en EL TIEMPO y hace 60 años (cómo pasa el tiempo, Dios mío) ya había dicho en conferencias y escrito en periódicos que la lucha por salvar el medio ambiente estaba perdida. Por supuesto, me tacharon de pesimista y me colmaron de los peores insultos.(Lea además: ¡Justicia, ten piedad de nosotros!)

Acabamos de oír y leer aterrados (algunos con hipocresía porque ya lo sabían) que llegamos a un punto de no retorno. Siempre nos decían que todavía era tiempo si nos poníamos las pilas. Esta era la maldita frase que nos condenó: “Todavía es tiempo”. Y todos se confiaron porque todavía era tiempo y no hicimos lo que debimos hacer.

No, yo no soy ni sabio ni profeta. Simplemente un ciudadano que pone lógica a las cosas. Yo miraba las causas que se daban y sacaba las consecuencias. Apenas adolescente comencé a recorrer a pie el país. Hice y sigo haciendo largas travesías por la selva amazónica, ascensiones a páramos, volcanes y picos nevados; he recorrido largamente el desierto de La Guajira, los parques nacionales, los Llanos Orientales y las costas de ambos océanos. Cuando escribí mis libros –Mis pies olorosos a caminos, Cartas del camino, Colombia secreta, Caminando Colombia y Parques Nacionales de Colombia– hablaba precisamente de mis caminos a pie por toda la geografía de Colombia.

Yo veía la destrucción de la selva por los ganaderos, los mineros y los narcos; yo veía la ampliación de la frontera agrícola hacia los páramos; yo observaba el lento deshielo de los nevados y la tala de los bosques de cordillera. Vi secarse muchos ríos. Yo veía que la destrucción avanzaba y avanzaba implacable. En innumerables artículos de prensa, programas de televisión y conferencias yo denunciaba la destrucción. El Gobierno y el grueso del país comenzaron tarde a preocuparse del problema y siempre decían: “Todavía es tiempo si nos ponemos las pilas”. Maldita frase. Propuse soluciones para dos tragedias: la tala de la selva y la destrucción de los páramos.

Así le dice al hombre blanco: “Continúe ensuciando en su cama y alguna noche terminará asfixiándose en sus propios desperdicios”.

Por esa época de mi adolescencia leí la famosa carta del cacique Seathl, de la tribu de los Duwamish, al presidente de Estados Unidos. Verdadera, manoseada, falsa, no importa. “Se non è vero è ben trovato”, dicen los italianos. La carta abofetea al hombre blanco con una inobjetable verdad. Una de sus sibilinas profecías se convirtió, para mí, en terrible pesadilla.

Así le dice al hombre blanco: “Continúe ensuciando en su cama y alguna noche terminará asfixiándose en sus propios desperdicios”. No resisto la tentación de explicar lo que suena obvio: siga usted, hombre blanco, infatuado de progreso, ensuciando en su cama en vez de salir al baño, y algún día terminará asfixiándose en su propia m...

Así hemos llenado la Tierra, la atmósfera y los mares con toda la basura del progreso, con los combustibles fósiles, con el veneno de los agroquímicos, con las radiaciones de la energía atómica, con el ruido ensordecedor de las máquinas, etc., etc. Vienen a mi mente las palabras del profeta Zaratustra: “El desierto está creciendo, desgraciado aquel que alberga un desierto”. (Continuará). Desiertos en el mundo físico e insolidaridad en el mundo moral.

* * * *
A todas estas, me llegan dolorosas noticias de la destrucción de los bosques en La Cotorra, municipio de Córdoba, donde los madereros talan los bosques ante la mirada impasible de los policías a los cuales, se dice, pagan los madereros.

ANDRÉS HURTADO GARCÍA

(Lea todas las columnas de Andrés Hurtado García en EL TIEMPO, aquí)

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.