Virus, teletrabajo, confinamiento, convivencia y …

Virus, teletrabajo, confinamiento, convivencia y …

No cometan los mismos errores que nosotros, faltas que estamos pagando con la vida de las personas.

16 de marzo 2020 , 07:12 p.m.

En Francia, desde hace unos diez días, observábamos la realidad de los vecinos ―España e Italia― con una silenciosa, pero homogeneizada pregunta: ¡¿cuánto tiempo tardará en llegar la tempestad y por cuánto tiempo será su pico más álgido de transmisión y mortandad?! ¡¿Cómo vamos a hacer y cómo nos vamos a adaptar al confinamiento de las próximas semanas hasta las vacaciones de la Pascua?! Dado el caso que, en la Pascua, se pueda viajar… Y, por último: ¡¿vale la pena intentar informarnos hasta el tuétano del condenado virus salido ―en teoría― de una desagradable sopa de murciélago?!

Un estudio realizado en el 2019 por Malakoff Médéric-Humanis demostró ―antes de la pandemia declarada― que, en la mayor parte de las empresas en Francia, el 29 % de sus trabajadores corresponde a los teletrabajadores. Las cifras también demostraron que 25 % de empresas tienen acordados dos días y una media jornada de teletrabajo como cláusula del contrato; además, el 30 % de empleados se declaran satisfechos con estas nuevas clausulas y le dan una nota al teletrabajo de 9/10. Cifras que, sin ser adivino o brujo, tendrán un incremento inesperado durante las obligadas cuarentenas.

El cierre de establecimientos educativos nos pondrá a prueba ―tanto a estudiantes como a profesores― en la buena utilización que le demos al verdadero tiempo de trabajo a conciencia, pero es importante mencionar que el teletrabajo educacional ya tiene el 50 % de terreno ganado y muchas de las asesorías académicas, los profesores, las realizamos a distancia gracias a las aplicaciones que el Ministerio de Educación en Francia ha desarrollado para el acompañamiento educativo.

El miércoles, después de la alocución presidencial, el país entero no habló de otro asunto que no fueran las medidas, y prácticamente la conclusión fue la misma para todos: “el encierro obligatorio, como en España e Italia, es cuestión de días”; pues bien, lamentablemente muchas personas tomaron el cierre preventivo como un adelanto de las vacaciones hasta que el sábado, en nuevo aviso, el Gobierno decretó el cierre obligatorio para restaurantes, espectáculos, teatros, museos, bares, discotecas antes de la medianoche y solo permanecerán abiertos en los próximos días las farmacias y supermercados.

Precisamente, mientras miraba los noticieros del sábado en la noche, me llegó un mensaje de Thierry Ways: “Monsieur Candela, ¿cómo vives este extraño momento de la historia por allá?”. Yo, intentando dimensionar la desproporción que todo esto ha tomado en tan poco tiempo, solo atiné a responderle…

“Esto ya dejó de ser una escena de epidemia, Thierry. Esto es una realidad que va más allá de cualquier ficción. Las personas, en el transcurso de los días y los anuncios, han

manifestado miedos, pánico para terminar desencadenando los instintos más primarios de supervivencia. De igual forma, los ambientes familiares y conyugales serán llevados a los máximos niveles de tensión en los cuales tendremos que ser tolerantes, comprensivos; y en ocasiones, hacer un llamado al silencio como argumento tácito de la razón para que la convivencia no sea algo que explote por los aires y termine combinada con el virus”.

En Colombia ―tengo la impresión― no han tomado conciencia de todo esto; han salido a nutrir la antigua teoría del complot con ridículas conspiraciones de los chinos para gobernar el mundo y para eso inventaron el virus; toman las informaciones y prevenciones de manera folclórica y jocosa.

Hoy por hoy, como paradoja ―y hacen bien―, los países nos cierran las fronteras a quienes vivimos en la vieja Europa, la misma que en este momento tiene que encerrarse por terca, sorda y soberbia. No cometan ustedes también los mismos errores que nosotros hemos cometido, faltas que ya estamos pagando con la vida de muchas personas y sobre todo con la más pesada de todas las sensaciones: ¡la incertidumbre total de lo desconocido!

P. S.: “Y le preguntó en voz alta y por escrito para que le respondiera en sus sueños durante la cuarentena: Abuelo, ¿por qué ya nada me vale? ¿Me lo responderás algún día en un juego de ajedrez?”.

Andrés Candela

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.