María Teresa Uribe de Hincapié

María Teresa Uribe de Hincapié

Una eminente científica social que estudió y escribió intensamente los procesos de violencia.

08 de enero 2019 , 06:44 p.m.

Para la mayoría de los colombianos sensibles y demócratas que la observamos siempre frente a la investigación y el análisis de nuestra tragedia de medio siglo, el período vacacional de fin de año con sus colectivos desplazamientos festivos impidió registrar en su justa magnitud el duelo nacional que merece el fallecimiento de María Teresa Uribe de Hincapié, la sugestiva socióloga colombiana (nacida en Pereira en 1940) que dejó su impronta intelectual en memorable bibliografía sobre la política, la sociedad y el conflicto en los principales centros académicos del país.

Fue una mujer admirada y querida por diversos sectores académicos y organizaciones sociales. Eminente científica social, estudió y escribió intensamente, como pocos, los procesos de violencia, Estado y territorio en Colombia, desde la sociología, la historia y la política, los derechos humanos y la democracia.

La mayor parte de su vida la dedicó a la docencia y la investigación en la Universidad de Antioquia, donde le fue otorgado, en 2015, el titulo honoris causa de doctora en Ciencias Sociales. Su obra es estudiada y referenciada en trabajos científicos consagrados y de estudiantes de doctorados y maestrías en diversos países del mundo; destaco dos investigaciones capitales: ‘Las palabras de la guerra, metáforas, narraciones y lenguajes políticos’ y ‘Un retrato fragmentado: ensayos sobre la vida social, económica y política, siglos XIX y XX’.

La profe, como le gustaba que la llamaran –no maestra ni doctora–, contaba con una enorme curiosidad intelectual, y con los instrumentos de una rigurosa metodología científica investigó a fondo los problemas del país, en especial los relacionados con los grandes conflictos políticos, sociales y, desde luego, armados, a los que dedicó gran parte sus trabajos porque los asociaba a causas y efectos de la crisis colombiana. Como en aquel bello ensayo de Churchill, de su vigilante labor docente puede decirse, sin temor a aparecer grandilocuentes, que “les daba a los sucesos corrientes un aire de antigua majestad”.

No obstante el peso de su talento y su llamativa exposición teórica, no fue una personalidad mediática. Su vida transcurrió un tanto alejada de los reflectores de la TV y de la prensa comercial. Su trabajo estaba centrado en la investigación científica, la lectura, la escritura de libros, ensayos y artículos. María Teresa Uribe de Hincapié se presentó siempre no solo ante los alumnos de sus cursos, también expuso su pensamiento frente a exigentes grupos de expertos extranjeros y participó con sencillez en reflexiones en el coloquio amistoso ante una taza de café y en las aulas de clase en la Universidad de Antioquia, “en donde permaneció, feliz, desde 1973 hasta el 2007”, según la nota biográfica de la periodista Myriam Bautista en este diario.

En el 2007 fue llamada para hacer parte del grupo de Memoria Histórica, que se conformó bajo la coordinación del historiador Gonzalo Sánchez. Solo estuvo seis meses porque se enfermó.

“Para mí fue muy duro tener que renunciar a ese proyecto, que me parecía que era la mejor manera de culminar mi carrera académica. Era la posibilidad de recoger la que ha sido mi preocupación de muchos años: trabajar sobre las dinámicas del conflicto, los procesos que los desencadenaron, las alternativas de salida. Era un grupo extraordinario, y para mí fue realmente muy dramático tener que despedirme de ellos. Estoy orgullosa de lo que hacen Gonzalo Sánchez y el grupo”, dijo entonces.

Y Gonzalo Sánchez, director del Museo de Memoria, habla así de ella: “Creo que la veta central del trabajo de María Teresa gira en torno a dos grandes temas: las dinámicas nacionales y regionales de la guerra, y los discursos y prácticas de los derechos humanos y la democracia. Son referentes comunes a la historia, la sociología y la ciencia política. Pero María Teresa les ha sabido dar un tono fresco y creativo que le valió el cariñoso pero también merecido título de ‘primera dama de las ciencias sociales’. Así la nombrábamos en el Grupo de Memoria Histórica, en el cual dejó su impronta conceptual y metodológica, durante su breve pero influyente participación”.

Los colombianos que queremos la paz y miramos con esperanza el porvenir la despedimos con una salva de aplausos y una flor en su tumba. Gracias, María Teresa, tu recuerdo permanecerá entre nosotros.

* Autor del libro Desastre en la ciudad, sobre el terremoto del 25 de enero de 1991 en el Eje Cafetero

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