La resistencia a la información ética

La resistencia a la información ética

La conspiración contra ‘Noticias Uno’ se ha mantenido no obstante la modernización de su formato.

20 de septiembre 2019 , 07:00 p.m.

Con la abrumadora expansión de los tejidos comunicacionales, como nuevo universo de discusión pública con sus características de difusión interpersonal, colectiva y global de contenidos, se llegó a pensar que la omnipresencia 'democratizadora' de las así llamadas ´redes sociales´constituirían el fin de los espacios informativos en la televisión doméstica.

O, por lo menos, que estos formatos tradicionales entrarían en franco e inevitable declive, no tanto por las limitaciones normativas frente a la libre circulación de la información en red, cuanto por los enormes costos de la primera frente a la gratuidad operacional de la segunda.

Estas plataformas digitales y sus redes dotadas de dispositivos articuladores de gran velocidad y precisión permiten a sus maquinadores (a investigadores y analistas) abrevar en distintos fondos y archivos bibliográficos de forma que, en ocasiones, parecieran poner en vilo muchas de las categorías con las que intentamos comprender las dinámicas del mundo moderno e, incluso, de nuestro entorno inmediato hasta inducir decisiones, incluidas la orientación política y las de la vida privada.

Estamos pues, ante una nueva construcción simbólica en donde los medios actúan para ejercer una homología viral que en el fondo no plantea otra cosa que la aparición de una filosofía de la pragmática (Derrida) y en donde la globalización tiene la tarea de prepararnos ´un mundo de la felicidad´ y, a la vez, de la angustia y la separación. “Las redes –como la ´tele´– también derivaron en un gran supermercado” que atiende básicamente a la concreción del mundo del entretenimiento.

Las redes sociales (concepto multiforme que entró de modo corriente al vocabulario cotidiano creando imaginarios y representaciones de gran impacto) han acrecentado la capacidad de comprensión (o de confusión) de los nuevos tiempos agitados significativamente por los avances científicos y tecnológicos, restándoles capacidad de control social y de manipulación a los medios electrónicos tradicionales. Cada minuto el hombre contemporáneo tiene una imagen del mundo y de su sociedad. Por tanto, actúa y reacciona en función de esa imagen.

Por tales razones, los más reconocidos mass media se han visto obligados a reinventar su filosofía comunicacional y ajustarse a los nuevos lenguajes y códigos informáticos para conectar con las nuevas (y cada vez más exigentes) audiencias ilustradas del siglo XXI, “nuevas subjetividades” que usan, con espíritu crítico, herramientas metodológicas de las Ciencias y las Humanidades para confrontarlos objetivos de los medios de comunicación.

Frente a la fuga sistemática de audiencias o lectores han optado por drásticas reestructuraciones internas con la finalidad de mantener equilibrios económicos, ajustar sus intereses patrimoniales a la economía mercantil que, extrañamente, en la tele, se mide por estadísticas métricas y segmentos de audiencias.

No ha ocurrido así con aquellos medios que privilegian atraer sus audiencias mediante la adopción de esquemas informacionales de calidad. Uno de ellos es Noticias Uno, que ha sabido capear el vendaval de las nuevas tecnologías y superar las intrigas palaciegas y las zancadillas de la decadente politiquería tradicional. Y antes que rectificar su apuesta por la verdad cada fin de semana, llegó a anunciar la clausura de su espacio noticioso. Sin embargo, este último domingo informó la permanencia del noticiero, merced al enorme y sólido respaldo ciudadano a través de las redes sociales y de columnas periodísticas.

Las amenazas contra la Red Independiente se habían originado en quienes como ‘el señor de las sombras’ están ligados a los problemas que allí se vienen denunciando con la franqueza de sus muy brillantes y prestigiosos directores y periodistas como Daniel Coronell, Cecilia Orozco, su lúcida y agraciada presentadora Mabel Lara y su plantilla de sagaces reporteros, quienes han logrado construir un espacio como ningún otro en la televisión colombiana. Por cierto, al nivel de productos de gran rigor ético como los muy severos y fundamentados informes de la Unidad Investigativa del diario El Tiempo, los informes del diario El Espectador o las pesquisas en profundidad de la revista Semana.

De manera que la conspiración contra Noticias Uno se ha mantenido no obstante la modernización de su formato, su aplaudido esquema de reportería audaz e inteligente, sus premios logrados con el pulso de su buen olfato y su capacidad para estar siempre en la onda de actualidad con fuentes verificables en la lucha contra la corrupción pública y la violencia privada.

No deja de ser de extrema gravedad que el jefe del partido de Gobierno haya pronosticado este final de censura para el mejor noticiero de la TV en Colombia.

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