¿El que la hace la paga?

¿El que la hace la paga?

Parece que la frase estaba dirigida a cobrarle cuentas a todos, menos al Centro Democrático.

28 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

La frase del nuevo señor Presidente de la república, de resonancias bíblicas (“ojo por ojo”), no estaba dirigida a cobrarle cuentas a nadie que estuviera vinculado al Centro Democrático (CD), mucho menos a su máximo jefe, al de los dos, esto es, al suyo propio, que es el mismo del partido político de ultraderecha que lo formó a su manera y lo postuló a la presidencia, más que todo para salvaguardar sus intereses.

Se trataba de la presentación de su política pública contra el crimen organizado y la desenfrenada ola de corrupción público-privada. Un anuncio que estratégicamente precedería el de su ministro de Hacienda sobre favorecimiento tributario a las corporaciones industriales y holdings financieras de gran acopio tecnológico y escasa oferta laboral, así como al incremento de impuestos a las clases medias y trabajadores asalariados de menor rango, en una nueva avanzada del modelo neoliberal dirigida a frenar una redistribución más equitativa de los recursos materiales y simbólicos planteada en las reformas sociales de los acuerdos de La Habana.

Obviamente, su inocultable gratitud por el jefe, “que es como Dios” –según dicen en el CD–, no podía traducirse solo en una frase apologética para despertar aplausos en la galería de conmilitones, sino en la construcción de una posible reforma estructural del sistema judicial que, sospecho, tendrá garantías excluyentes para impedir que sobre la breve humanidad del caballista de El Ubérrimo vaya a caer –como es altamente probable– todo el peso de la ley.

Cuando la Corte Suprema de Justicia llamó a indagatoria al expresidente, ya como presidente electo, Duque le ratificó públicamente su respaldo.

No podía el ‘primer magistrado’ entrar en contradicciones consigo mismo, cuando ya había dicho sin sonrojarse que metería las manos a la candela por su ilustre mentor: http://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/meto-las-manos-a-la-candela-por-alvaro-uribe-caso-claudia-morales-ivan-duque/20180125/nota/3700407.aspx


Como si fuera poco, cuando la Corte Suprema de Justicia llamó a indagatoria al expresidente y senador del Centro Democrático, en medio de una investigación por un caso de falsos testigos y en la que deberá responder por soborno y fraude procesal, ya como presidente electo, Duque le ratificó públicamente su respaldo, aunque se trataba de una investigación sustentada en pruebas legales –testimoniales, llamadas interceptadas y videos– que daría cuenta de que, efectivamente, Uribe Vélez incurrió en tales delitos. https://www.eltiempo.com/justicia/cortes/corte-llama-a-indagatoria-a-alvaro-uribe-por-caso-de-falsos-testigos-247326

Dijo entonces con empalago digno de mejor causa: “Conocemos al expresidente Álvaro Uribe Vélez, somos testigos de su honorabilidad, su rectitud, su patriotismo y su incuestionable servicio al país y al Estado de derecho”. En ese mismo sentido, agregó: “Expresamos nuestra solidaridad al expresidente Uribe y su familia en estos momentos, y estamos seguros de que su honorabilidad e inocencia prevalecerán”.

Por lo visto, no se trató solo de expresiones de simple solidaridad entre amigos, sino del mensaje de un presidente de la república dirigido con toda la carga del poder de un jefe de Estado a través de un personaje sub judice, para incidir en las decisiones del máximo organismo de la justicia en Colombia.

Sin embargo, no le mereció la misma preocupación la audaz maniobra de Uribe Vélez al renunciar a su curul en el Senado de la Republica para eludir la investigación de la Corte Suprema.

Tampoco la actitud de Ernesto Macías, quien, como presidente del Senado, expidió una resolución para cambiar los requisitos en la escogencia del nuevo contralor con la finalidad de eliminar la prohibición de que los aspirantes tuvieran vínculos con algún miembro del Congreso de la República; la alteración de las reglas del juego para favorecer a José Félix Lafaurie, cónyuge de la senadora María Fernanda Cabal y candidato de Uribe a ese cargo, no tuvo ningún rechazo entre los miembros de ese partido ni del señor Presidente.

Las palabras no son solo palabras ni meras fichas en un juego filológico. Las palabras expresan ideas; el lenguaje se refiere a la experiencia, la expresa y la transforma. Las palabras no son indicadores neutrales de un referente sino calificativos, aunque uno no los quiera, señor Presidente. La palabra es más calificativa de lo que habitualmente cree la gente.

ALPHER ROJAS

Columnistas

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