Posibles salidas de la crisis de EPM

Posibles salidas de la crisis de EPM

Hay que recuperar la confianza en EPM y terminar Hidroituango sin más dilaciones.

11 de septiembre 2020 , 09:25 p. m.

EPM está en crisis. La presentación del alcalde de Medellín al Concejo de un proyecto de cambio del objeto social de EPM para expandir su ámbito de negocios y una solicitud de conciliación prejudicial por cerca de 10 billones de pesos contra todos los contratistas de Hidroituango, entablada por el gerente, ambas sin consultar con la junta directiva, detonaron la renuncia en masa de sus miembros y una pérdida de confianza en el gobierno corporativo de EPM. El alcalde logró reconstituir la junta el mes pasado, después de que muchos candidatos declinaron el honor.

La percepción de debilidad en la gobernanza de EPM y del mayor riesgo institucional y financiero asociados resultó en una rebaja en la calificación de los bonos emitidos por EPM y en dudas de la banca y de los aseguradores sobre la continuidad de su apoyo a EPM y a sus contratistas. Hay baja moral entre el dedicado y competente personal de EPM y es entendible el desánimo de los contratistas para terminar el proyecto por la demanda inminente. Sus contratos expiran antes de la puesta en marcha de Hidroituango y habría que extenderlos. ¿Será posible en estas circunstancias?

La demanda de EPM culpa a los a los consultores, contratistas y aseguradores de incumplimiento con base en un concepto técnico que concluye que la causa más probable (pero no definitiva) del colapso del túnel de desviación fue la falta de un revestimiento de zonas débiles en la roca. Pero puede haber otras causas técnicas posibles, como lo argumenta otro informe técnico sobre la causa raíz del siniestro, preparado para las reaseguradoras, o simplemente fuerza mayor o fallas y vacíos en la cadena decisoria o en la documentación. Y hay que ver cuándo y quién tomó la decisión de proceder. Qué instrucciones recibieron los contratistas y cómo. Es muy probable que, aun si los contratistas son condenados, no se pueda recuperar sino una fracción de lo pretendido por EPM ya que ninguno, aun con las pólizas de seguros de cumplimiento vigentes, podría pagar la suma requerida. O nada si estos fueran exonerados. La demanda garantiza un costoso y largo proceso, pero no una victoria para EPM.

Lo hecho, hecho está y más tarde vendrán los juicios de responsabilidades. Ahora hay que buscar salidas pensando en EPM y en Hidroituango.

Para mitigar la crisis y fortalecer la confianza en la gobernanza de EPM a corto plazo, la gerencia debería establecer públicamente, de acuerdo con la junta, que los dos objetivos centrales de lo que sigue son recuperar la confianza de los actores financieros y terminar Hidroituango. La gerencia, luego de consultar con la junta y contar con el respaldo explícito del alcalde, también establecería criterios más exigentes que los estatutos para temas que deban ser discutidos con la junta y se comprometería a cumplirlos. Serían principalmente decisiones que puedan afectar
sustancialmente el cronograma, los costos o la estabilidad técnica de Hidroituango o que puedan repercutir materialmente en las finanzas, en la calificación del grado de inversión o en el nivel de servicios que presta EPM. Además, la alcaldía y EPM publicarían los criterios para seleccionar miembros de junta, gerente y vicepresidentes y se comprometerían con su aplicación. EPM también estudiaría opciones para reforzar y mejorar su gobernanza a niveles compatibles con los estándares de la OECD a mediano plazo para consideración y aprobación del Concejo Municipal.

Recuperar los sobrecostos de Hidroituango es un objetivo legítimo, pero se debe hacer con bases muy sólidas, con el mínimo daño colateral y con el mínimo impacto adverso en el logro de los dos objetivos centrales enunciados arriba. El objetivo es aplazar, si es posible, cualquier arreglo amigable o litigación con los contratistas hasta cuando se ponga en operación total o parcialmente el proyecto. Para ello se necesitan estudios detallados de viabilidad legal, costos y beneficios de todas las opciones disponibles. Continuar con el curso que se ha tomado (conciliación improbable en los pocos meses permitidos seguido de la demanda) parece ser la más dañina de acuerdo con las reacciones del sector financiero que ya se han visto y de su probable impacto inmediato sobre los contratistas.

Otra opción es mantener la solicitud de conciliación con los contratistas, pero se acordaría extender el plazo para conciliar hasta la fecha de entrada en operación del proyecto. Una más es retirar la solicitud de conciliación y continuar los contratos como están hasta su terminación, incluyendo posibles extensiones. De acuerdo con eminentes abogados que he consultado, se aplicaría la cláusula de liquidación de los contratos y, si no se llegara a un acuerdo en ese momento, EPM tiene hasta dos años después de firmada el acta de liquidación para conciliar o demandar por perjuicios. Por último, EPM también puede recurrir a las pólizas de seguro de todo riesgo que ha tomado para el proyecto. Puede haber otras.

Es posible cambiar de contratistas en este momento, pero no sin una demora sustancial en la terminación del proyecto que, además de aumentar las pérdidas, afectaría su seguridad. Aun bajo la figura de urgencia manifiesta toma meses adjudicar y negociar contratos y largo tiempo para los contratistas movilizarse y familiarizarse con un proyecto de la complejidad y los riesgos de Hidroituango. Los elevados riesgos del proyecto y la negociación de la distribución de estos entre la partes serán difíciles y pueden resultar en precios ofertados por un nuevo contratista considerablemente mayores a los que hoy se tienen.

La nueva junta directiva de EPM y la administración están frente a un desafío colosal. No es extraño en la práctica de buen gobierno corporativo que las juntas directivas puedan consultar opiniones técnicas independientes de la administración para casos de particular complejidad como es el que nos ocupa. Por eso, ayudaría mucho a restablecer la confianza que la junta formara un panel asesor de expertos independientes con probada experiencia en estos temas en la toma de las decisiones que vienen. EPM requiere ahora cuidados intensivos y hay que proveerlos sin escatimar ningún recurso para el bien de toda la comunidad. Hay que recuperar la confianza en EPM y terminar Hidroituango sin más dilaciones.

Alfonso Sánchez Cadavid

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