Jorge Eliécer Gaitán y el Bogotazo

Jorge Eliécer Gaitán y el Bogotazo

Su crimen desencadenó la violencia de la cual no hemos salido. Su pensamiento está vigente.

04 de abril 2018 , 02:57 a.m.

El próximo lunes 9 se cumplen 70 años del Bogotazo, que, generado por el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, dividió en dos la historia política y social de Colombia en el siglo XX. Pero si en otros países, por episodios como este se producirían cine, teatro, literatura, televisión y análisis políticos, aquí son distintos los hechos y personajes que ocupan la extraña atención de los colombianos. Y justo por la escasa bibliografía existente sobre Gaitán –el agitador social más grande de nuestra historia–, las nuevas generaciones poco saben de su dimensión humana, profesional y política.

Hijo de un librero y una maestra de escuela, fue la máxima expresión de quien desde la pobreza se encumbra a la política en un medio donde las dignidades se heredan, y, como nadie, logró especial comunicación con las masas. No sin dificultades se graduó como abogado en la Universidad Nacional con tesis laureada sobre ‘Las ideas socialistas en Colombia’.

Lector voraz, alcanzó gran nivel humanístico, fundamento esencial de su insuperable oratoria. Desde adolescente se había inclinado por la política hablando como espontáneo en el funeral de un combatiente de la guerra de los Mil Días. En época en que no era fácil especializarse en el exterior, con sus ahorros de penalista exitoso viajó a Roma, donde brilló como aventajado discípulo del renombrado Enrico Ferri con el trabajo titulado ‘Un criterio positivo sobre la premeditación’.

Al regreso, se convirtió en gran abogado litigante y respetado profesor. No fue comunista ni marxista, si bien conocía como pocos la literatura política de Marx y Engels, algo que probó al advertir que el principal problema de la Nación eran las inequidades sociales y al desarrollar un cuerpo de doctrina política que hoy podría asimilarse a la socialdemocracia.

Militó en la izquierda del liberalismo. Muy joven llegó a la Cámara de Representantes, y su figura enhiesta se catapultó cuando hizo el debate contra el gobierno conservador por la masacre de las bananeras en diciembre de 1928, episodio recreado por García Márquez, en Cien años de soledad. Mucho incidió ese debate en el fin de la hegemonía conservadora.

Desde entonces, se convirtió en el adalid de las causas sociales, que defendía con electrizante verbo. Por considerar que su partido no se alineaba plenamente con las luchas sociales, en 1933 fundó la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria. Derrotado en elecciones por las maquinarias de esa época, volvió al oficialismo liberal sin abandonar su ideal revolucionario.

Sus conferencias en el Teatro Municipal eran seguidas ampliamente y transmitidas por radio, lo mismo que sus debates magistrales sobre control político. Además de excelente parlamentario –temido por los ministros–, tuvo experiencia administrativa como alcalde de Bogotá y ministro de Trabajo y Educación durante el régimen liberal.

Su origen popular, tesón, disciplina, comprensión del mundo y contacto con el pueblo lo tenían destinado para ser presidente. Se lo impidieron, primero la división liberal, que permitió la elección de Ospina Pérez en 1946, y luego su asesinato durante ese mismo régimen.

La impresionante ‘marcha del silencio’, en febrero de 1948, pidiendo cesar la violencia contra el liberalismo, asustó a la que él llamaba “oligarquía liberal conservadora”. Levantado de la derrota, en las elecciones de 1947 se convirtió en jefe único del Partido Liberal. A la usanza de entonces, vencido Eduardo Santos, antes que quedarse con el partido, le entregó las llaves de la dirección liberal a Gaitán, quien se adelantó a su tiempo con propuestas como la elección popular de alcaldes, el voto de la mujer y soluciones sociales planteadas en la Plataforma del Colón de 1947.

Su crimen desencadenó la violencia de la cual no hemos salido. Su pensamiento político está vigente. Según Gloria, su hija, muchos se han dedicado a ‘gaitanear’, pero no a hacer realidad su legado ideológico.

Muy cierto: ¡cuánto va de Gaitán a los seudopartidos de hoy!

ALFONSO GÓMEZ MÉNDEZ

Sal de la rutina

Más de Alfonso Gómez Méndez

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.