El día de los tres presidentes

El día de los tres presidentes

Durante el sábado 13 de junio de 1953, Colombia tuvo tres jefes de Estado.

11 de junio 2019 , 07:00 p.m.

Mañana se cumplen 66 años de un episodio que marcó en gran medida la vida política del país en la segunda mitad del siglo XX: el golpe ‘militar’ del entonces comandante del Ejército (CE), general Gustavo Rojas Pinilla, contra el presidente titular, Laureano Gómez, quien por motivos de salud había dejado el cargo en manos del designado Roberto Urdaneta. Aún hoy, en este accidentado siglo XXI, quedan asuntos por precisar y lecciones pendientes de ese acontecimiento excepcional dado que, según lo cuentan variadas crónicas, durante el sábado 13 de junio de 1953, Colombia tuvo tres jefes de Estado.

Laureano Gómez, paradójicamente el hombre más influyente en su partido y quien con mayor ahínco buscó el poder, fue presidente titular apenas por poco más de un año. No obstante el favoritismo de Gilberto Alzate –un gladiador de la derecha–, resultó elegido Roberto Urdaneta. Como casi nunca son buenas las relaciones entre antecesor y sucesor de titulares en el solio de Bolívar, también eso ocurre, como en este caso, tratándose de encargados.

Recuérdese que desde 1949, cuando Ospina Pérez, usando el estado de sitio, cerró el Congreso, el país se hallaba en “interinidad constitucional”. En 1950, el liberalismo no fue a elecciones, y el presidente Gómez convocó una asamblea constituyente que, fuera de redactar un proyecto de Constitución fascistoide, expidió varios actos constitucionales, como el del citado día, que legitimó el golpe de Rojas contra su inspirador. La manzana de la discordia fue la actitud del encargado de no acatar la orden del titular en receso de llamar a calificar servicios al CE, acusado de supuesta negligencia en la investigación por un caso de violación de derechos humanos.

Entonces, muy temprano ese sábado, el titular reasumió el poder y nombró ministro de Guerra a Jorge Leyva, ‘retenido’ por tropas del batallón Caldas durante el reconocimiento y ya en marcha el golpe. Al final de la tarde le avisaron a Rojas, quien, desde Melgar, ante una señal convenida, llegó al Palacio de San Carlos y en nombre de las Fuerzas Armadas (FA) le ofreció respaldo al designado para que continuara en lugar de Laureano.

En esos momentos de confusión, Lucio Pabón anunció que Rojas asumía el mando. Pero ese no fue un clásico cuartelazo porque, en el fondo, Rojas no quería tomarse el poder. Fue el resultado de la pelea entre los sectores ospinista y laureanista del Partido Conservador.

Nuestras FA no han sido golpistas. El ‘golpe’ del general Melo a Obando, casi un siglo antes del 13 de junio, en cierta forma fue impulsado por las sociedades democráticas con la anuencia del titular Obando, y previa una acusación por homicidio contra el CE. Por eso, con razón se ha dicho que Colombia es tierra estéril para las dictaduras, y las FA siempre han reconocido la preeminencia del poder civil en el manejo del orden público. Un mes después del ‘golpe’, los partidos Liberal y Conservador, representados por Darío Echandía y Guillermo León Valencia, le hicieron a Rojas un “homenaje nacional” o de consenso, como se diría hoy.

El país acogió las iniciales propuestas de Rojas de “no más sangre, no más depredación en nombre de ningún partido”, y respaldó la tesis del binomio “pueblo-FA” contra la violencia. Con facultades de estado de sitio, expidió un amplio decreto de amnistía para “guerrilleros” liberales y conservadores y para miembros de la Fuerza Pública excedidos en la defensa del Estado. En cierto modo, ese fue uno de los pilares del tema de justicia en los acuerdos de paz de La Habana.

Es emblemática la foto del general Duarte Blum recibiendo las armas de los guerrilleros del Llano encabezados por Guadalupe Salcedo, después asesinado en estado de indefensión junto con varios compañeros, lo que echó abajo el anhelo de paz. Rojas no llamó de inmediato a elecciones libres, sino que se hizo ‘elegir’ y ‘reelegir’ por la Anac. Dejó una junta militar de gobierno que sometió a plebiscito las instituciones de ‘consenso’ del Frente Nacional.

Este 13 de junio debiéramos reflexionar sobre cuáles de esas lecciones nos serían útiles para salir de la actual encrucijada.

Sal de la rutina

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