Revivir el Nuevo Liberalismo

Revivir el Nuevo Liberalismo

Sea lo que fuere, conviene recordar que por largo tiempo Colombia tuvo partidos políticos de verdad.

15 de diciembre 2020 , 09:25 p. m.

La falta de claridad sobre las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2022 –en lo que coinciden numerosos analistas– se origina, entre otros factores, en el hecho de que a partir de 1991 en Colombia prácticamente desaparecieron los partidos políticos y que, en cambio, hoy solo existen supuestos “movimientos” que no resisten más de una elección.

Por eso, pocos recuerdan que tuvimos Alianza Democrática M-19, Salvación Nacional –de Álvaro Gómez–, Nueva Fuerza Democrática –de Andrés Pastrana–, Primero Colombia, Siempre Colombia, Poder Ciudadano, Marcha Patriótica, Convergencia Ciudadana –de los Gil–, Partido Verde, –en cierta forma del M-19 y también de los Gil–, Ola Verde –de Peñalosa, Lucho, Mockus y Marta Lucía–, Alianza Social Indígena –divisa para Mockus, Fajardo y otros–, además de los distintos movimientos asociados, solo formalmente, a la defensa de la causa afrodescendiente, a menudo usada por curtidos políticos para conseguir su aval.

Sea lo que fuere, conviene recordar que por largo tiempo Colombia tuvo partidos políticos de verdad, y disidencias ideológicas y programáticas reales. El bipartidismo no siempre fue la única alternativa. Finalizando la década de los 60 y a comienzos de la del 70 existió la Alianza Nacional Popular, de Rojas Pinilla: pesó en el Congreso, ejerció control político a Carlos Lleras –casi lo tumba– y, según algunos, ganó las elecciones en abril de 1970. En el conservatismo hubo distintas líneas –laureanistas, ospinistas, alzatistas–, pero no disidencias propiamente dichas.

Desde 1930, el liberalismo tuvo disidencias de gran cobertura y reconocimiento en el país. La primera, la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria, jalonada por el popular líder de izquierda Jorge Eliécer Gaitán, que alcanzó a presentar listas en comicios regionales. Quería sacudir a su partido, recoger la bandera en defensa de los campesinos y de las víctimas de la masacre de las bananeras. Reincorporado al partido, fue ministro de Educación y alcalde de Bogotá. En el 46 volvió a la disidencia contra la candidatura oficial y bajo la divisa de la restauración moral y democrática.

López Michelsen inició su carrera política a pesar de su padre, el gran López Pumarejo, y encabezó el MRL contra la alternación en la presidencia. Atrajo a jóvenes, intelectuales, obreros y campesinos. Su programa de Salud, Educación, Techo y Trabajo perfectamente puede reeditarse para la Colombia de hoy. Se reincorporó al grueso del liberalismo en 1967.

El último gran movimiento de Renovación Liberal fue el Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán, quien sacudió las anquilosadas estructuras liberales no solo por su impetuosa juventud, sino por la transformación de la política, su lucha contra el clientelismo –la ‘mermelada’ hoy vigente– y su abierta oposición a los carteles de la droga, criminalmente empeñados en instaurar en el país una narco democracia.

Una diabólica alianza entre narcos y otros perversos factores de diverso origen acabó con su vida y –hay que decirlo– con su movimiento. Lo que nunca podrá explicarse es que mientras él sostuvo hasta el sacrificio esa lucha, que pasaba principalmente por el mantenimiento de la extradición de los capos, la Constituyente, que salió como reacción a su asesinato, terminara plegándose a los narcos. Había vuelto al liberalismo de la mano de Turbay y Barco, y con la bandera de la consulta popular para escoger el candidato para la campaña del 90, pero ese compromiso le fue desconocido de manera brutal con su muerte.

Por eso, el Estado debe reivindicar su memoria devolviéndole la personería jurídica. Los ideales del Nuevo Liberalismo con alta probabilidad serían un adecuado vehículo para que jóvenes intelectuales, obreros y clases medias y populares de nuevo rehagan el liberalismo.

Antes que seguir en la desinstitucionalización partidista, podríamos apostarle a su reorganización retomando una divisa política y moral que mucho le dice a Colombia y en la cual están empeñados jóvenes dirigentes, entre ellos los hijos de Galán, Juan Manuel y Carlos Fernando. Ojalá los oigan.

Por vacaciones navideñas, esta columna reaparecerá a mediados de enero. A pesar de la pandemia, feliz año.

Alfonso Gómez Méndez

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.