Agenda política y objeciones

Agenda política y objeciones

El Gobierno tendrá que volver a cuestiones como el Plan de Desarrollo, la reforma política y las TIC

19 de marzo 2019 , 07:00 p.m.

Es evidente que una de las consecuencias políticas de la decisión presidencial de objetar el proyecto de ley estatutaria de la JEP va a ser el cambio total de prioridades en las nuevas sesiones del Congreso.

A finales de diciembre pasado se pensaba que los temas gruesos iban a ser el Plan de Desarrollo, la reforma política, las TIC y la reforma de la justicia, entre otros. Ahora, frente a la batahola que se ha armado, la discusión sobre si se aceptan o no las objeciones presidenciales va a generar no solo cambios en esas prioridades legislativas, sino también probables mutaciones en materia de coaliciones, alianzas o divorcios políticos. Quién iba a creer que este tsunami hiciera pasar a un segundo lugar el ardiente asunto de la crisis en Venezuela. Ahora se habla más del presidente Chacón, de la Cámara de Representantes, que del presidente Maduro. Pero, quiérase o no, el Gobierno tendrá que volver a la agenda decembrina con cuestiones como las señaladas, en verdad esenciales.

Con todo, y pese a las dificultades, la reforma política que con variados tropiezos alcanzó a dejar andando el Gobierno no puede dejarse cual niño expósito y abandonado. Son muchos los temas de fondo que están en juego: si queremos en verdad cambiar la política, deberían retomarse la lista cerrada y, en lo posible, la eliminación de la circunscripción nacional de Senado. Ya en plena campaña por la renovación de las autoridades regionales, se advierten el derroche de ‘don dinero’, las coaliciones más extrañas, la búsqueda incesante y sin escrúpulos del poder en gobernaciones y alcaldías, las volteretas en todos los sentidos, el tráfico de avales en cuanto determina que las jefaturas de los partidos solo sean importantes por el temor que se deriva de otorgarlos o no otorgarlos.

El Gobierno debería jugársela toda para sacar adelante esta reforma, e incluso para aplicarla en las elecciones regionales. No se puede seguir con la farsa de los topes que nadie cumple, ni las autoridades electorales continuar impotentes ante el derroche de dinero en las campañas, prematuramente iniciadas. Y no estaría mal aprovechar la coyuntura para acabar con esa otra farsa que es la ‘ley de garantías’, que no ha impedido interferencias gubernamentales pero sí ha entrabado la acción administrativa y facilitado la corrupción por las contrataciones a la carrera antes de que entre a regir.

Los partidos deben ser de verdad, y no simples siglas que se negocian para repartir avales a diestra y siniestra. Ya comienzan a verse candidatos que solo esperan qué ‘partido’ les puede dar el aval, no importa si es de izquierda, de centro o de derecha, o con buena o mala reputación. Nada de ello cuenta en el inventario ‘ético’ de esa ‘partidocracia’. Ya es clásico el mal uso que se hace de afros, indígenas y organizaciones sociales para ‘pegarse’ a sus personerías jurídicas por personajes de todos los pelambres.

El caso más inmediato es el de Colombia Renaciente, un partido minoritario de orientación afrodescendiente en el Cauca, del exministro Gilberto Murillo –quien, por cierto, llegó al gabinete en representación de Cambio Radical, aunque desertó cuando este partido transitoriamente salió del gobierno Santos por el manejo de la paz–, tomado ahora como mascarón de proa por antiguos militantes (exministros, exgobernadores, exalcaldes, excongresistas), casi todos respetables miembros de los más rancios partidos tradicionales.

De otro lado, la apuesta por consolidar unas relaciones Gobierno-Congreso no basadas en el clientelismo realmente puede ser el logro más significativo en la lucha contra la corrupción política y administrativa. Ojalá la polvareda levantada con las objeciones presidenciales no desplace de la agenda legislativa este y otros temas que, como los señalados, ciertamente debieran ser prioritarios.

Gabriel de Vega Pinzón

Muy sentida la temprana partida de Gabriel de Vega, jurista, profesor, litigante, justificadamente apreciado en los círculos jurídicos y sociales. Saludo solidario a su esposa, Patricia; a sus hijos, Pablo y Sofía, y a la comunidad rosarista.

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