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La Muchacha

La Muchacha

Su búsqueda transita del lirismo a la cachetada.

14 de junio 2021 , 12:09 a. m.

Cuando la oí por primera vez cantando ‘El blues de los tombos’, me estremecieron la fuerza casi adolescente de su voz y el coraje de sus letras; más allá del momento turbio que vivimos los colombianos, encontré una conexión recóndita con la época. Me hizo pensar cuál ha sido mi relación con algunos policías nacionales, y recordé que ante los argumentos en ciertos casos impera la sinrazón. Se les dificulta el diálogo, y no ha sido culpa de ellos, pues el Estado no les ha dado las herramientas pedagógicas para una real convivencia pacífica con los civiles. Ojalá bajemos el fervor y nos toleremos unos a otros, sin prejuicios.

La Muchacha se llama Laura Isabel Ramírez Ocampo, nació en Manizales hace 26 años, su cuerpo es un mapa regado de algunos tatuajes; de niña oyó con su mamá a Nino Bravo, y le calaron el poder de la palabra y el vozarrón lírico del ibérico. Estudió Artes en la Universidad de Caldas, luego se dedicó íntegramente a la música. Ahora compone y acompaña a la musa Euterpe con dibujos. En 2018 presentó su primer álbum, ‘Polen’; y en 2020, ‘Canciones crudas’.

Ha recorrido el país con su mochila al hombro y su guitarra como instrumento de rebelión. En ‘Pa’l monte’, letrea “cuando me vaya para el monte, me empacaré mi lenguaje y el recuerdo que no tengo de los cantos de mi abuelo”, que expresa una nostalgia de sus orígenes individuales y comunitarios; en esa naturaleza real, suya y de todos, desea sembrar sus canciones como cuando se inspira en el río Cauca para que sea algún día libre: “Yo no hablo de charcos, sino del caudal del río, de las piedras y las despedidas”. Una poesía elemental, igual al chorro de una cascada inhóspita en el monasterio de la montaña.

A la canción protesta le inyectó una estética propia, donde mezcla con desparpajo el reguetón, la cumbia y aires llaneros. Su búsqueda transita del lirismo a la cachetada: “Ay, yo aquí sentada y todo tan paraco, tan sucio y por debajo de la mesa”, “nos embutieron la guerra hasta el fondo de la tráquea”, o “quiero caminar la selva entera sin miedo a la oscuridad”.

En una entrevista dijo: “Me gustaría que me cuestionaran el lugar desde el que hablo”, que vale para los artistas de perrenque. Se conserva muchacha, va de frente y no permite malabarismos retóricos, pues la libertad es el único lugar, ahí está ella: afrentando a los adultos con su arte.

ALFONSO CARVAJAL

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