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El presidente de los artesanos

El presidente de los artesanos

Tuvo entre sus manos el destino del país por ocho meses y la posibilidad de cambiar sus estructuras.

27 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

Hay personajes refundidos en nuestra historia que merecen un cántico o una novela; más que otros de incipiente gloria, de robustos espejismos y cercenadores de la democracia. Es el caso del general José María Melo, que bien detalla Gustavo Vargas Martínez, en Colombia 1854: Melo, los artesanos y el socialismo (Oveja Negra, 1972). Melo nació en Chaparral, Tolima (1800), de origen pijao, por sangre materna. Se enroló en el ejército libertador de 18 años e hizo una carrera militar que le valió el busto de Bolívar y las estrellas concedidas a los vencedores en Pichincha, Junín y Ayacucho. Engreído, de convicciones democráticas, veleidoso, un hombre que se hacía amar y respetar de sus subordinados, fueron algunos epítetos de sus enemigos y cercanos.

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Con la muerte de Bolívar en 1830 y la posterior disolución de la Gran Colombia, Melo entró en una década tormentosa y esclarecedora. En una de las tantas guerras civiles, fue encarcelado en el castillo de San Fernando de Bocachica (Cartagena); en 1831 es desterrado y sale a Curazao, luego a Caracas, pasa una temporada en Nicaragua, y en diciembre de 1836 viaja a Europa. Estudia en una academia militar en Bremen (Alemania); su espíritu liberal lo lleva a nutrirse de las tesis socialistas en ebullición, especialmente las ideas de Charles Fourier, sobre la abundancia europea y el empobrecimiento de las clases más desfavorecidas. Se interesa por el nacimiento del movimiento sindical obrero, que tiene su origen en Inglaterra.

En 1841 regresa a Colombia y en 1847 se reincorpora al Ejército de la Nueva Granada. En 1854, los artesanos le dieron un golpe de Estado al general Obando, por la importación de mercancía extranjera en detrimento de los artesanos. Lo reemplaza Melo, que "tuvo entre sus manos el destino del país por ocho meses y la posibilidad de cambiar sus más recónditas estructuras políticas", según el historiador Vargas Martínez. Un frente nacional de guerra, que formaron Tomás Cipriano Mosquera y José Hilario López, entre otros, lo derrocan. Son detenidos Melo, un centenar de democráticos y quinientos artesanos.

Desterrado, viaja a México a luchar en defensa de Benito Juárez, y es fusilado en Juncaná, Chiapas, donde se erigió un monumento en su memoria. Melo, de sangre indígena y estirpe socialista, es hoy un misterio en la historia oficial de Colombia.

ALFONSO CARVAJAL

(Lea todas las columnas de Alfonso Carvajal en EL TIEMPO, aquí)

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