El poeta del Chocó

El poeta del Chocó

Dejó un tesoro para la historiografía literaria y los lectores agradecidos.

03 de mayo 2019 , 07:00 p.m.

El recuerdo es remoto. Sus ojos saltones, ávidos de conocimiento y de transmitir ese conocimiento. Grande, generoso, como su humanidad. El poeta Miguel Á. Caicedo aparece entre la lluvia promiscua y la selva enmarañada que circunda las aguas del río Atrato como una nube de nostalgia y la alegría de su raza. Nacido en La Troje, un municipio de Quibdó, hace un siglo. Se graduó en Lenguas Clásicas y Modernas en el Instituto Filológico de la Universidad de Antioquia, por allá en 1948, cuando el nombre de Gaitán incendió el país. Lo suyo era la palabra de su gente, su canto moldeado entre el español colonizador y el ansia de libertad de sus hermanos negros. Una rima cruzada por culturas antagónicas y entronizadas.

Un curioso híbrido vaticinó su obra: lo romántico y el costumbrismo que está implícito en sus libros La palizada, El regreso de Jorge, Veinte poemas y un grito y Recuerdos de la orilla, entre otros. Enseñó idiomas y literatura en colegios oficiales del Huila, Tolima y Chocó. Dejó un tesoro para la historiografía literaria y los lectores agradecidos: Del sentimiento de la poesía popular chocoana, una recopilación de décimas, coplas, decires y cantares. Una investigación raizal que abarca expresiones orales de autores anónimos de finales del siglo XIX y principios del XX, que reúne y ordena por temáticas: amorosas, sociales y religiosas. Ingenio, picardía y la sencilla sabiduría de la vida delatan estos clamores refundidos en el imaginario popular. “A yo que soy inorante / me precisa preguntá / si el coló blanco e virtú / pa yo mándame blanquiá”, pero de inmediato, en tono religioso, se alza la malicia: “Negro fue san Benedito / negras fueron sus pinturas. En la Sagrada Escritura / Letras blancas yo no he visto. / Negros los clavos de Cristo / que murió en la Santa Crú”. En las décimas amorosas la mujer es “Luna, lucero y estrella / que ilumina todo el cielo / Eres dulce girasol /eres mar de la hermosura / y aumenta más mi locura /cuando va rayando el sol”.

Entre el 29 de abril y el 1.° de mayo, la Universidad Tecnológica del Chocó realizó un congreso de literatura en homenaje al centenario de su nacimiento. También, a su sobrino Carlos Arturo Caicedo Licona, autor de un libro canónico, Glosa paseada bajo el fuego y la lluvia. El poeta del Chocó nos abandonó en 1995, y su memoria es el fragor incesante de la voz de su raza.

Sal de la rutina

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