Kubrick

Kubrick

Este es un artista que reposará sonriente en la biblioteca del séptimo arte.

31 de agosto 2018 , 08:00 p.m.

Hace unos días, con ocasión de los 90 años del nacimiento de Stanley Kubrick, la sección cultural de EL TIEMPO preguntaba cómo serían percibidas las películas del director norteamericano en la actualidad, una buena reflexión sobre qué permanece a pesar de las rupturas generacionales y la velocidad del tiempo en la mentalidad contemporánea, donde el cine arte pareciera una especie en vías de extinción: ya se fueron Bergman, Truffaut, Fellini, Pasolini, Robert Altman, Tarkovsky, entre otros directores; un buen ejercicio en las artes visuales, en las que ha nacido una competencia inmensa y mediática, según los nuevos modelos de Netflix, Fox y HBO (da para otra columna).

Borges definía lo clásico como algo que flota en el aire, y, por supuesto, hay películas que son consideradas cánones y se vuelven a repasar cuando se habla de los géneros cinematográficos. Volvamos a Kubrick: 'El Resplandor', basada en una novela de Stephen King, interpretada por un impetuoso Jack Nicholson, es un emblema del cine de horror en el cual la realidad y la fantasía logran una potente mezcla. La otra es '2001, odisea del espacio', estrenada en 1968, con guion de Kubrick y del escritor Arthur C. Clarke, en la que la supercomputadora HAL 9000 conduce a tres astronautas a buscar fuera de la Tierra los orígenes de la humanidad. Y que junto a Solaris, de Andréi Tarkovsky, se inscriben en mayúsculas en el género de la ciencia ficción.

'La naranja mecánica', interpretada por un díscolo Malcom McDowell, inspirada en la novela de Anthony Burgess, vincula elementos explosivos: la juventud, la violencia, una descabellada experimentación con el sistema carcelario, la música (una reivindicación de Beethoven) y un Londres fragmentado, gótico, futurista, que siempre será una provocativa revelación para los jóvenes de todas las épocas.

El siglo XX fue promiscuo en expresiones artísticas, y paradójicamente ya podemos hablar de clásicos en la música (rock, jazz, la salsa...), en la literatura y el cine. Un aspecto del multifacético Kubrick fue la adaptación. Su última película, 'Ojos bien cerrados', se inspiró en la novela 'Relato soñado', de Arthur Schnitzler, ambientada a principios del siglo XX y que con maestría logra mimetizarla a los finales del mismo siglo. Esa versatilidad, ese genio para arriesgar en distintos géneros hacen de Kubrick un artista que reposará sonriente en la biblioteca del séptimo arte.

ALFONSO CARVAJAL

Stanley Kubrick en el 'set' de su película 'Barry Lyndon'.

Stanley Kubrick en el 'set' de su película 'Barry Lyndon'.

Foto:

Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images

Columnistas

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