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¿Quién cierra la puerta?

¿Quién cierra la puerta?

Se requiere de manera urgente un plan que se abrace con los sueños y expectativas del venezolano.

01 de septiembre 2021 , 08:00 p. m.

Son nuestros errores los que alimentan al Gobierno. Un sector opositor —que desempolvó la iracundia— no ha sabido interpretar el clamor popular de un cambio para Venezuela. Sus absurdas posturas, contrarias al raciocinio, favorecen enormemente lo establecido. Esos especímenes delirantes son los verdaderos aliados de un sistema que los estimula. Hemos descuartizado esperanzas con el hacha de la insensatez, somos mordaces en la crítica interna, pero extremadamente dóciles para cuestionar la actitud grosera de un régimen espantoso. La estrategia de dividirnos en parcelas improductivas es un éxito del asesoramiento cubano. Cada uno puja desde una trinchera plagada de dinamita. Un liderazgo carente de visión sigue hundiéndose en las confusiones, pocos tocan la puerta del rancho donde gobierna el hambre.

Aquellos que carecen de oportunidades tienen que enfrentar su realidad, sin el apoyo de muchos de esos que jamás han pisado un barrio. Esos insufribles personajes de la estadística que creen que los humildes son simplemente un número en el esquema. Les fastidia el dolor profundo de quien solo sabe sufrir producto de una crisis sin precedentes. Son contadas las ocasiones en las que se escucha al pueblo. Prefieren las decisiones cupulares, que son un manjar en la boca de un régimen acostumbrado a lidiar con imbecilidades.

No ha existido mayor aliado de la dictadura que una oposición que no comprende que el cambio tiene que nacer desde las entrañas, en donde el Gobierno tiene sus santuarios. Enfrentarlos democráticamente, allá donde nace su influencia, es tarea fundamental. En muchos de estos sitios solo conocen una narrativa nefasta y clientelar que sustenta al proceso revolucionario, el discurso opositor es profundamente inorgánico porque carece de la cercanía con las mayorías, no hablan el lenguaje de la gente.

Uno de los pocos que llega hasta el umbral de los humildes es Henri Falcón. Su labor en beneficio de estos sectores lo hace un aliado que nunca los olvida. Su presencia se agiganta en cada recorrido que hace bañado de pueblo. Por eso, su liderazgo representa una gran oportunidad para una entidad que lo asume como suyo. Su compromiso y lealtad siguen acompañando al vecino. A otros factores opositores solo les importa el poder, sin proponer algo masticable. Hemos leído propuestas que parecen un thriller de ciencia ficción. Se requiere de manera urgente un plan que se abrace con los sueños y expectativas del venezolano. Unas ideas que se parezcan a lo que somos, de lo contrario, seguiremos luchando contra la corriente.

ALEXÁNDER CAMBERO
alexandercambero@hotmail.com @alecambero

(Lea todas las columnas de Alexánder Cambero en EL TIEMPO, aquí)

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