‘Apagar paga’ (¿segunda parte?)

‘Apagar paga’ (¿segunda parte?)

Mostró lo que es capaz de hacer un país si jala para el mismo lado: ahorramos 553 gigas hora/día.

08 de enero 2019 , 06:40 p.m.

Entre el 7 y el 9 de marzo de 2016 pasaron muchas cosas en la Casa de Nariño y en el Ministerio de Minas y Energía. Afuera se hablaba de un potencial racionamiento de energía que podría costarle al país 20 billones de pesos, afectando gravemente a los sectores productivos y la economía nacional. Por dentro se tomaban decisiones difíciles.

Estábamos en medio de uno de los peores fenómeno del Niño registrados; una salida inesperada de un ministro y un ambiente enrarecido en el sector energético donde el operador del mercado había perdido credibilidad. Además, algunos generadores térmicos no cumplieron con las expectativas de energía; Colombia vivía una fuerte devaluación del peso, una coyuntura especial en la frontera con Venezuela y, para rematar, un daño en Guatapé, la principal central hidroeléctrica del país. El James de la generación se lesionaba, diría el exministro (proféticas palabras para Rusia 2018).

Este conjunto de eventos inesperados provocó la campaña ‘Apagar paga’, que ayudó a espantar el fantasma de la oscuridad obligada. Eso y la respuesta de gran parte del sistema energético del país –que vale la pena destacar– emprendieron desde hace 25 años el más revolucionario proceso de estructuración, cobertura, confiabilidad y sostenibilidad por el que ningún otro sector ha pasado.

Si bien desde el 2015 el Ministerio tomó las medidas necesarias para evitar que el país sufriera un racionamiento (se usaron las reservas de energía, se importó energía de Ecuador y se hizo un plan para aumentar la oferta de gas y garantizar la oferta térmica), la estrategia técnica necesitó el respaldo de una campaña de relaciones públicas y publicidad.

El equipo de Comunicaciones de la entidad minero-energética recibió una llamada tarde en la noche de ese martes 8 de marzo en la que le transmitían una orden inaplazable del presidente Juan Manuel Santos: se debía crear, planear e implementar una campaña de ahorro de energía en menos de 24 horas. Lo que arrancó como una crisis técnica culminó con una crisis de comunicaciones que requería de presupuesto, recursos humanos y tiempo, que en esos momentos no existían.

Tal vez le sigo dando más importancia de la que merece el componente de comunicaciones de ‘Apagar paga’. He escuchado a expertos afirmar que el aporte de los colombianos con el ahorro individual fue mínimo si se compara con la contribución industrial y del mismo sector.

Pero más allá de la relevancia de ese 6,6 % de ahorro logrado en cuatro semanas, el resultado habló muy bien de lo que es capaz de hacer un país si jala para el mismo lado: juntos ahorramos 553 gigas hora/día, cerca de 450 empresas se vincularon a la campaña; las llamadas de reportes de derrochadores inundaron las líneas del Ministerio; los medios de comunicación cedieron sus espacios para divulgar mensajes de ahorro; escuchamos voces comprometidas de congresistas, alcaldes, gobernadores, ministros y hasta líderes espirituales, que en sus rituales pedían a sus fieles cuidar el consumo de energía.

Yuval Noah Hariri, escritor e historiador israelí, afirma que nuestra especie logró dominar el mundo gracias a la capacidad de colaboración y de darles sentido a relatos que nos unen como sociedad. En Colombia, y como una excepción a la forma como habitualmente abordamos nuestros problemas, esto tuvo sentido.

Volviendo al tema energético, la situación con el actual fenómeno del Niño parece distinta: la planta de regasificación de Cartagena es un respaldo que genera confianza y el sector parece cada año más fuerte. Sin embargo, la disminución del nivel de los embalses reportada por XM recientemente, y la invitación del actual Gobierno Nacional a no derrochar agua y energía, nos lleva nuevamente a incrementar las voces de ahorro.

‘Apagar paga’ demostró una vez que somos capaces de cambiar hábitos individuales por un bien colectivo. Con el adecuado liderazgo y con pedagogía lo lograremos cada vez que se necesite.

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