Entre mulas y trochas

Entre mulas y trochas

Santander es la quinta economía del país, pero lo siguen tratando como un departamento irrelevante.

14 de diciembre 2018 , 08:34 p.m.

En Santander aún nos movemos entre mulas y trochas, el legado que han dejado los proyectos estructurados por la Agencia Nacional de Infraestructura se encuentra frenado por falta de financiación, con problemas de estructuración e, incluso, en conflictos con las comunidades en donde se pretende implantar.

El principal inconveniente de estos remedios planteados desde Bogotá es que no tienen en cuenta las lógicas del desarrollo local, no son socializados de manera detallada, evalúan bajo criterios subjetivos tanto lo importante como aquello en lo que se puede ceder. Es el caso de la Ruta del Cacao entre Bucaramanga, Barrancabermeja y Yondó, en la que un pequeño cambio de diseño el concesionario afectará de manera negativa e irreversible 27 nacederos de agua; sin embargo, para los constructores ese es un tema menor.

De igual manera, Isagén S. A. se burla del Invías con la vía sustitutiva a Barrancabermeja porque aun cuando se comprometió a darle a la región una carretera segura y útil, terminó generando un desastre más de la ingeniería colombiana en un sector repleto de colusiones y que hoy día tiene a los empresarios de la región en difíciles condiciones de comunicación con sus circuitos comerciales; acá nadie responde.

Para completar, tenemos el caso de la vía Bucaramanga-Pamplona, otra promesa falsa, porque se trata solamente de rehabilitar la vía existente y no de darle a nuestra región carreteras en doble calzada; y, para añadir complejidad al asunto, tienen una unidad funcional que entrega en una de las zonas más neurálgicas de la ciudad más de 2.500 vehículos día adicionales, desconociendo estudios locales que descartaban ese tipo de conexiones por ser un riesgo para la seguridad de los usuarios de las vías. Al ser preguntada Silvia Urbina, directora de estructuración de la ANI sobre el porqué del trazado, lo único que respondió es que por ahí era más barato, incluso que debíamos ser agradecidos por el regalo de la nación a Santander.

Somos la quinta economía del país, pero nos siguen tratando como un departamento irrelevante. El Gobierno Nacional es errático y su falta de comprensión de nuestro territorio nos condena a seguir entre mulas y trochas. Tenemos el puente atirantado –y arrugado– más alto de América Latina, pero en medio de una vía destapada entre Curos y Málaga. Al pensar en todo esto, es imposible no recordar que ello hace parte de nuestro realismo mágico. Nosotros pedimos dignidad, y la encontraremos por la razón o por la fuerza.

* Abogado e historiador

Empodera tu conocimiento

Más de Alejandro Alvarado

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.