Un preocupante silencio

Un preocupante silencio

La pederastia es uno de los grandes males, y no parece que se haga lo suficiente para acabarla.

16 de agosto 2019 , 07:00 p.m.

Está caliente el caso Jeffrey Epstein, el multimillonario que se suicidó tras ser capturado por tráfico y abuso sexual de menores. Aunque lo del suicidio no se sabe, ya que después de su autopsia se reveló que algunas lesiones en el cuello son más frecuentes en casos de estrangulamiento, lo que abre puertas a teorías conspirativas como que lo mataron para que no hablara. Nada descabellado, teniendo en cuenta lo que está saliendo a la luz.

Poco después de la muerte de Epstein, un periodista que lo entrevistó el año pasado escribió un artículo en el que contaba intimidades del encuentro. Entre ellas, que el entrevistado dijo tener fotos con personas ricas, famosas y poderosas; y no solo eso, sino que contaba que tenía en su poder material comprometedor con detalles de sus preferencias sexuales. También afirmó que penalizar tener sexo con adolescentes era culturalmente aberrante y que en varios momentos de la historia había sido aceptable que eso pasara.

La pederastia es uno de los grandes males del mundo, y no parece que se haga lo suficiente para acabarla. Se habla de proteger a los niños y endurecer las penas para abusadores, pero las cifras muestran que es un problema ascendente. En eso se parece mucho al de la droga: no importa cuántos esfuerzos se hagan, el tráfico y el consumo crecen, y en ambos casos puede deberse a que los que tienen el poder participan del negocio mientras posan de que lo combaten. Epstein era la cabeza visible, pero no estaba solo. A su lado aparecen una cantidad de nombres ilustres, personajes a los que la gente conoce e incluso admira, y hasta ha votado por ellos. Están en su libreta de contactos, en los registros de los viajes en su jet privado, y, aunque eso no quiere decir que sean culpables de algo, solo por aparecer allí es natural preguntarse si alguna vez participaron en sus fiestas sexuales, lo cual le tocará definir a la justicia. Durante años, sus amigos taparon sus escándalos y le evitaron la cárcel, hasta que no pudieron más.

Esto de la desaparición y el abuso sexual de menores no se trata de unos cuantos hechos aislados, y los alcances de las redes son insospechados

Asusta la cantidad de niños que se pierden y de los que nunca se sabe. A Europa llegaron en un par de años 26.000 menores inmigrantes; cerca de la mitad de ellos desaparecieron, mientras que en Estados Unidos, casi medio millón de adolescentes y niños se perdieron en 2017, de los cuales se presume que diez mil estuvieron relacionados con tráfico sexual. Y, aunque hay solitarios y desequilibrados que lo hacen serialmente hasta que son atrapados, lo ocurrido con Epstein deja claro, solo con ver los nombres de sus amigos y la cantidad de tiempo que estuvo libre cometiendo crímenes, que hay una organización de alto nivel dedicada a eso, y que sus miembros se tapan entre sí para que no se sepa.

Famosos son los casos de Marc Dutroux en Bélgica, del presentador de televisión británico Jimmy Savile, y el escándalo llamado Pizzagate. Si no los conoce, investigue; se va a sorprender y a aterrar. En todos hay impunidad en algún momento, afán por esconder y minimizar los hechos, amenazas para quienes los investiguen, pasividad de las personas cercanas a los implicados y silencio del establecimiento. Y esto último es entendible, muchas veces quienes realizan estos actos son personas tan poderosas que son el establecimiento mismo.

Esto de la desaparición y el abuso sexual de menores no se trata de unos cuantos hechos aislados, y los alcances de las redes son insospechados. Mientras más profundo, más turbio y borroso todo. Pasó en su momento con Rafael Uribe Noguera. Aunque el episodio tuvo amplio despliegue y hubo repudio de todos, es posible que el comportamiento de Uribe no fuera el de un espontáneo que entra a un barrio a ver qué pesca, sino el del que sabe lo que quiere y dónde encontrarlo, y de eso es de lo que no se ha hablado. Da la impresión de que ya va siendo hora.

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