Los niños predicadores

Los niños predicadores

¿Quiénes están detrás de Greta Thunberg y Francisco Javier Vera? ¿Qué buscan? ¿Poder, dinero, votos?

17 de julio 2020 , 09:25 p. m.

'Jerry Maguire' es de esas historias que veo cada vez que la pesco en televisión. Por cierto, esta semana murió Kelly Preston, que hizo de novia de Tom Cruise, pero no es por eso por lo que estoy hoy entre ustedes. Por mucho que me guste, hay algo en la película que me incomoda y que me tomó años descubrir: es el niño, el hijo de Renée Zellweger. Algo en él no cuadra, parece forzado.

Entiendo que a veces hay que meter un niño porque sirve no solo para la trama, sino para la taquilla, pero es un gran riesgo el que se corre porque cuando algo o alguien pretende ser lo que no es, el receptor puede descubrirlo y desconectarse. Lo peor es que tenemos el olfato para dar con ese tipo de trampas y no solo lo subestimamos, sino que a punta de estrategias publicitarias y mensajes subliminales lo hemos ido perdiendo. Me pasa ahora que me acuerdo del niño de 'Jerry Maguire' cada vez que veo a Greta Thunberg y a su réplica colombiana, Francisco Javier Vera, conocido como el niño ambientalista. Hay algo raro, casi antinatural, en esos niños carismáticos y precoces. No digo que no existan genios que demuestren sus capacidades a temprana edad, pero no creo que Thunberg y Francisco Javier sean exactamente lo que vemos.

¿No se les ha ocurrido preguntarse cómo es que desde los quince y diez años, respectivamente, se llega a tener tanto impacto mediático? ¿Cómo creen que funciona esto? ¿Alguien va por la plaza de Bolívar, toca a la puerta del Congreso, pide que lo dejen hablar y de una le ceden el micrófono para que diga lo que se le venga en gana? En el caso de Thunberg, tengo entendido que se plantaba cada viernes frente al Parlamento sueco con una pancarta, lo que atrajo la atención de la prensa. ¿En serio? ¿Así no más? ¿Le alcanzó con tan poco? ¿No le falta un pedazo a esa historia? De su país pasó a recorrer Europa, llegó a Australia y saltó a la ONU. Otra vez, ¿ustedes creen que el mundo funciona así y que basta con que alguien tenga un mensaje para que su eco retumbe en los grandes parlantes de la civilización?

Además, sus mensajes no es que sean diferentes o novedosos, más bien repiten lo que ya hemos oído en boca de otras personas y organizaciones. El otro día Francisco Vera dijo que no comíamos dinero ni bebíamos petróleo. No, pues, paren rotativas y replanteemos el orden mundial porque no teníamos registrados tales conceptos. En eso se parecen al Papa, que dice tres obviedades y sale en la primera plana de todos los medios; por lo general, para ser noticia por no decir nada nuevo se necesita el apoyo de gente muy poderosa que firme los cheques y haga girar los reflectores hacia ti.

¿Quiénes están detrás de Greta y Francisco? ¿Qué buscan? ¿Poder, dinero, votos? ¿Enternecernos con dos personajes amigables para después conseguir qué? La situación luce como una puesta en escena en la que nada es dejado al azar, como si ambos estuvieran recitando un libreto escrito especialmente para ellos; en vez de líderes, parecen voceros de alguien. Son una especie de estrellas juveniles, lo cual resulta confuso. Cuando una disquera o un canal de televisión vuelven famosos a unos adolescentes, más o menos se sabe lo que están buscando, pero en el caso de estos jóvenes ambientalistas se siente que estamos ciegos.

Y esto no es un ataque contra alguno de los dos ni contra los abanderados de causas ecológicas, tampoco estoy diciendo que su interés en el medio ambiente sea falso, que es bonito creer que con esfuerzos individuales se puede llegar lejos, solo digo que alguien los descubrió y vio una oportunidad para obtener algo.

Además, por un tema de paz mental quiero creer que no se manejan solos, me aterra pensar que alguien a los diez años hable de fracking y se vista como adulto. Yo quiero un niño normal, uno que haga travesuras y se porte peor que Chucky, el muñeco diabólico, no un mini-Petro.

Adolfo Zableh Durán

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