Las buenas personas

Las buenas personas

Solo sé que vivimos en tiempos en los que todo es susceptible de ser cuestionado.

19 de junio 2020 , 09:25 p.m.

Están atacando estatuas en todo el mundo, desde la de un esclavista inglés al que pocos recordaban hasta las de Churchill, Lincoln y el rey Leopoldo. Aguanta revisar la historia, tenerla presente para que no creamos cualquier mito que nos hayan contado, y si hay que tumbar estatuas y dejar de exaltar a ciertos personajes, me parece; y con retroactividad, como está pasando.

La clave es no olvidarlos, tenerlos siempre presentes, pero sin glorificarlos, como ocurre con Hitler, el paradigma del monstruo. Usted va a Alemania y no encuentra nada que recuerde su existencia; sin embargo, el país lo tiene muy presente de otras maneras para no cometer de nuevo sus mismas barbaridades.

Habitamos un mundo que muchas veces ha avanzado a costa del sufrimiento de la gente explotada, pero ese no es el punto, el punto es hasta dónde actuar al respecto.
¿Dónde trazamos la línea? ¿Vamos a ser coherentes y descalificar a todo aquel que haya mostrado su lado más cruel, o vamos a ser indignados selectivos? Tiene sentido rebelarse contra déspotas conocidos y por conocer, pero ¿qué pasa con todo lo demás que ha irrespetado la vida? ¿Aplicamos el mismo rasero o miramos hacia otro lado?

Aristóteles tenía esclavos, ¿anulamos todo su legado? El Che Guevara era un asesino sanguinario, ¿destruimos su memoria y todos los productos que durante décadas han explotado su imagen? Paul McCartney cantó en la Casa Blanca para Obama, que durante su administración autorizó el bombardeo de varios países y no cerró Guantánamo, ¿los cancelamos a ambos? ¿Qué hacemos con la ropa que usamos y que es hecha en condiciones inhumanas y con sueldos de hambre en países pobres? ¿Es lógico grabar las protestas con celulares fabricados en maquilas en Asia, en ocasiones igual de inhumanas que las fábricas de ropa? ¿La vida de esos esclavos modernos no importa? Henry Ford era antisemita, ¿por qué seguimos andando en sus carros? Disney es un imperio con múltiples denuncias por las condiciones laborales en sus parques de diversiones, ¿no importa porque nos hace morir de ternura con 'El rey león' y Baby Yoda?

Hay que temerle a la masa, a la gente que, apoyada entre sí, se siente con la razón y el derecho de oficiar como juez, que ante la efervescencia actúa primero y analiza después, o no analiza en lo absoluto. Entiendo que hay mucho de frustración en sus actuaciones, de rabia al ver cómo los tiranos se imponen y se salen con la suya, pero también hay algo de pose, de querer figurar, incluso de copia. Si alguien hace algo, ¿yo por qué no? Un ejemplo banal de cómo nos copiamos sin sentido es la costumbre de poner candados en los puentes del mundo como símbolo del amor entre dos personas, una tradición que se ha repetido sin control en todo el mundo, al punto de que ha tenido que ser prohibida por poner en peligro la estabilidad de las construcciones.

Yo no sé a qué personajes y costumbres antes celebradas haya que dejar en evidencia,solo sé que vivimos en tiempos en los que todo es susceptible de ser cuestionado. Es que hasta 'Friends', una serie de ficción inofensiva que raya en la bobada, ha estado en la mira por no ser lo suficientemente diversa y tener personajes tóxicos. ¿En qué universidad de la bondad se matricularon aquellos que todo lo juzgan? ¿De dónde sacan la seguridad para decidir lo que está bien y lo que está mal, si todo aquello que se mire con cuidado va a tener una mancha, un pecado? Yo no les creo tanta virtud, sus vidas tampoco aguantarían un escrutinio.

Así las cosas, casi la única forma de no ser juzgado será la inacción, limitarse a tomarse selfis, ver videos de panditas bebés y aprender a hacer torta de banano. Así cualquiera es buena persona, pero qué forma miserable de llevar una vida.

Adolfo Zableh Durán

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