El mayor espectáculo del mundo

El mayor espectáculo del mundo

Acá nos duele más que nos quiten el circo que las prestaciones sociales.

24 de enero 2020 , 07:05 p.m.

Cada año se siente que el sueldo alcanza para menos, porque la vida sube por ascensor mientras tú vas por las escaleras cargando un sofá de tres puestos. El primer golpe en la cara que me dio el 2020 fue al regreso de mis vacaciones. Había pagado más de setecientos mil pesos por un Bogotá-Barranquilla. A la ida, todo bien; al regreso me tocó pagar por la maleta porque mi tarifa no incluía equipaje. Es decir, más de ochocientos mil pesos por un vuelo nacional de menos de una hora.

Si hiciéramos un listado de las cosas que nos han ido quitando, habría que empezar por las aerolíneas. Ya no dan comida, hay que pagar por las maletas, por cambiar de silla, de fecha, de nombre en el pasaje; y en algunas, hasta por ver películas que antes venían en el precio del pasaje. Los aeropuertos se llenaron de líneas aéreas costosas que operan como si fueran low cost, y hoy tienes que agradecer si te dan un vaso de agua. Avianca sacó ahora la modalidad de precios S, M, y L, que tiene pinta de ser otra estrategia para cobrar de más. Cuando las empresas sacan una propuesta novedosa con voces amigables, jingles pegajosos y diseño atractivo, es que te van a meter la mano en la billetera.

Muy cerca están los restaurantes, que ya no solo sirven ‘experiencias’ en vez de comida, sino que ahora venden el agua y la gaseosa en envases más pequeños, pero siguen cobrando lo mismo o más por ellas; sutil pero gran movida. La vida es más cara, y las diferencias entre ricos y pobres es cada vez mayor por los pequeños trozos de torta que nos han ido arrancando. De niño vivía en un hogar de cuatro cuartos y cinco personas donde solo había un ingreso, mientras que hoy, para aspirar a un apartamento mediano se requieren dos sueldos como mínimo. Y eso pasa porque hacer dinero es una habilidad con la que se nace y luego se perfecciona, como jugar fútbol y hacer canciones. Quienes vienen con ella se la pasan buscando oportunidades de negocio, mientras que el resto, la mayoría, trabajamos por necesidad o por gusto.

Si hiciéramos un listado de las cosas que nos han ido quitando, habría que empezar por las aerolíneas

Están diciendo que van a acabar con las cajas de compensación y con los intereses de las cesantías de los empleados, otra forma de apretar un poco más la soga, pero lo que tiene a la gente indignada es que van a cobrar por los partidos del fútbol colombiano, y acá nos duele más que nos quiten el circo que las prestaciones sociales. Aunque lo entiendo, es realmente indignante que vayan a cobrar por el fútbol local, cosa que no debería llamarse fútbol sino ‘Veintidós personas haciendo bloopers en un potrero.’

Si uno puede ver las mejores ligas del mundo, la Champions, la Libertadores y hasta el Mundial sin pagar de más, ¿por qué habría de ponerse un peso extra por un espectáculo tan precario? Y me quedo corto: entras a internet y ves gratis todo el porno que quieras. Y no hablo de las típicas categorías de lesbianas y tríos, sino de géneros realmente densos y perturbadores.

Además, ya pagábamos por ver fútbol local, solo que ahora quieren más. Y, claro, dicen que es por el bien del deporte, que los equipos van a recibir más recursos, pero hay que ver. Si en unos años domináramos la Libertadores y les diéramos en la jeta a los europeos en el Mundial de Clubes, me suscribiría sin pensarlo, pero no sé qué vaya a pasar con esa plata porque el fútbol es un negocio muy turbio, incluso más que la política.

Solo una cosa podría convencerme: el otro día puse un partido del Junior, y en el rato que lo vi se metieron tres perros a la cancha, uno de los cuales se cagó en la mitad. Al principio me dio rabia, pero después entendí que un show como ese no lo brinda ni el mejor City-Liverpool, al punto de que he decidido que con un par de partidos más así, no solo pago el canal prémium, sino que hago campaña para que no lo cobren a treinta mil sino a sesenta mil pesos mensuales. Vale la pena el gasto.

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