Dracarys

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Tienen razón los que se quejan de la última temporada de Game of Thrones.

24 de mayo 2019 , 08:13 p.m.

Los Simpson, Breaking Bad, Los Soprano, Game of Thrones... no se sabe cuál es la mejor serie de la historia. Fueron ocho temporadas en las que el mundo se sentó los domingos por la noche a ver qué pasaba en el universo creado por George R. R. Martin. El mundo es un decir, porque son más los que no tienen ni puñetera idea de quiénes son Daenerys y Jon Snow.

Juega a favor de Game of Thrones que la tenemos fresca en la memoria. Lo mismo ocurrió el año pasado con Bohemian Rhapsody, tan exitosa que muchos dijeron que Queen era el mejor grupo que ha dado el rock, cuando en realidad no está entre los diez mejores intérpretes de música contemporánea, ni siquiera entre los veinte. Pasa que cuando te bombardean con un mensaje por todos lados, terminas creyendo que lo popular es necesariamente verdad.

Como esto no son los cien metros planos, donde el ganador es quien para primero el cronómetro, no nos vamos a poner de acuerdo, y tampoco importa. Yo creo que la mejor es Seinfeld, y que es tan brillante que algún día la enseñarán en las universidades como hoy se estudia a Aristóteles. Cada capítulo está lleno de revelaciones y para cada situación de la vida hay una escena en donde se retrata con maestría. Hace poco salió una encuesta donde Friends les ganaba a todas, pero eso es imposible, si los chistes de Friends fueron hechos antes y de mejor manera en Seinfeld.

Game of Thrones se empezó a terminar en la cuarta temporada, cuando mataron a Tywin Lannister. Más malvado que cualquiera, era el pegamento que mantenía unido ese reino disfuncional. Y no es su muerte lo que afectó la serie, sino lo que su asesinato representó. Lo interesante de Game of Thrones era que no había malos y buenos, sino que todos lo eran de acuerdo con la situación; eso, y que cualquiera podía morir. Después de la muerte de Tywin, ese camino se allanó, se empezó a ver el clásico duelo buenos vs. malos de cualquier historia y las muertes sorpresivas se redujeron al mínimo. Claro, ya habían matado a la mitad del elenco.

Game of Thrones se empezó a terminar en la cuarta temporada, cuando mataron a Tywin Lannister. Más malvado que cualquiera, era el pegamento que mantenía unido ese reino disfuncional.

Y tienen razón los que se quejan de la última temporada, una decadencia que ya se veía por momentos en la sexta y quedó en evidencia en la séptima. No es que la historia terminara mal, porque a la larga hubo algo de coherencia. Fue más bien que la acabaron a los machetazos, o sea que no es una cuestión del qué, sino del cómo. Lo que con mucho cuidado construyeron durante nueve años lo embutieron al final en seis episodios. Vean el Rey de la noche, por ejemplo. Toda la serie metiéndonos miedo con ese man y al final lo mata Arya saltando de la nada sin que el tipo hubiera hecho mayor cosa. También durante la octava temporada, un personajazo como Bronn entraba y salía de las escenas sin justificación, mientras que Varys pasó de ser el más astuto del reino a un cero a la izquierda sin saberse bien por qué.

El malestar fue tal que más de un millón de personas firmaron una petición para que HBO rehiciera la última temporada, lo que puede constituir una de las mayores idioteces de nuestro tiempo. Por eso no hay que creer en la democracia, porque esa gente también vota en las elecciones para presidente.

Y, aunque no me mató la octava temporada, tampoco me disgustó. Pudo ser mejor, pero yo no tengo nada que ver con la gente de HBO, por lo que pueden hacer con su canal lo que quieran. El consuelo que me queda es que la última escena en King’s Landing es una conversación entre Tyrion, Bronn, Brienne, Sam y Davos, al tiempo que la cámara se aleja; todo muy parecido a la última escena de Seinfeld, donde Jerry, George, Elaine y Kramer están sentados en una celda mientras discuten la correcta posición del segundo botón de la camisa. Queda claro que los libretistas quisieron rendirles un homenaje a las personas que no necesitaron usar dragones para crear la mejor serie de televisión de la historia.

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