Ciudadanías más activas

Ciudadanías más activas

La noticia es que los grupos no estatales han entendido mejor la emergencia que los Estados.

07 de noviembre 2019 , 10:54 p.m.

Cuando me enteré de que el presidente de Estados Unidos dio su portazo final al Acuerdo de París, pensé que no valía la pena escribir más sobre él. Pero cuando vi la reacción de la ciudadanía norteamericana encontré la manera de resolver esta columna en positivo, como se dice ahora. El mismo día que anunció lo que ya se esperaba reaccionaron los alcaldes y gobernadores demócratas, y anunciaron que sus acciones climáticas seguirían. Ratificaron sus compromisos de la pasada Cumbre de San Francisco, en septiembre, y confirmaron la coalición de 29 ciudades y Estados por la acción climática. Pero él no se va a quedar quieto.

Es, evidentemente, un ‘peligro desregulado’ al mando de una máquina multiplicadora de desregulaciones que no tiene precedente en un país ordenado.

Según un informe de The New York Times basado en investigaciones de las escuelas de Derecho de las universidades de Harvard y Columbia, su administración ha eliminado (o tratado de eliminar) 85 normas de la EPA, en sus casi tres años de mandato. Pero los estados, ciudades, universidades y empresas (los más responsables y serios de ese país, que son muchos) que decidieron no seguir la línea del presidente representan, según America’s Pledge Initiative, el 65 % de la población del país y suman el 68 % de su economía. Debido a sus esfuerzos, Estados Unidos ha reducido sus emisiones un 13 % entre 2005 y 2017. Se necesita mucho más. Por eso, más de 11.200 científicos de 153 países publicaron este martes en BioScience un artículo en el que afirman “clara e inequívocamente que el planeta Tierra se enfrenta a una emergencia climática”.

La noticia es que los llamados grupos no estatales (privados, academia, ciudades) han entendido mejor la emergencia que los Estados. Fortalecer ciudadanías activas, capaces de “encadenar” la conducción democrática por un “estrecho corredor” encaminado a equilibrar la prosperidad con los derechos de las personas y los de la naturaleza es una forma sensata de interpretar la urgencia que vivimos.

El mensaje es de Daron Acemoglu y James A. Robinson (The Narrow Corridor: States, Societies, and the Fate of Liberty, Penguin Press, N. Y., 2019). Latinoamérica debe escucharlo mejor, en momentos de turbulencias. Las universidades pueden facilitar el camino por ese estrecho corredor que define hoy nada menos que la vida en el futuro.

MANUEL GUZMÁN-HENNESSEY​@GuzmanHennessey

Empodera tu conocimiento

Más de Manuel Guzmán Hennessey

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.