No perder la fe y la esperanza

No perder la fe y la esperanza

Sin darnos cuenta, los colombianos vivimos una experiencia de perdón y olvido en solo cinco días.

15 de octubre 2017 , 12:00 a.m.

Señor Director:

Sin darnos cuenta, los colombianos vivimos una experiencia de perdón y olvido en solo cinco días. Sucedió después del fatal partido con Paraguay, en el que sufrimos derrota, humillación y frustración. Fueron comprensibles el desconsuelo, la ira y la impotencia, y la reacción ‘natural’ nos llevó a la censura, la protesta y hasta la agresión contra el técnico, los jugadores y los directivos. Los 48 millones de técnicos y expertos en estrategia futbolística fuimos inclementes y olvidadizos de lo ya logrado.

Afortunadamente, nuestro temperamento y el análisis de probabilidades nos llenaron de esperanza, y rápidamente nos olvidamos de los momentos tristes para cambiar de actitud y acompañar a nuestra selección, que respondió con coraje, patriotismo y calidad frente a Perú, conquistando así su merecida clasificación directa a Rusia 2018. Esta lección de vida debe servirnos también para ponerla en práctica en diferentes actuaciones, pero principalmente en el proceso de paz, que en algunos momentos vemos tambalear. La fe y la esperanza no se pueden perder.Gerardo Dussán D.

Embellecer y oxigenar

Señor Director:

Felicitaciones al Gobierno distrital, al Jardín Botánico José Celestino Mutis y al arquitecto Jaime Ferro por la brillante idea de embellecer con veraneras o buganvilias a Ciudad Bolívar para suplir en algo la falta de arborización, tan necesaria para generar el oxígeno indispensable para la vida de sus habitantes.

Siguiendo este mismo principio, podrían pensar en sembrar en las zonas verdes árboles con flores, como sietecueros, cayeno, magnolio, ‘Delonix regia’ o acacia roja, para decorar mejor el paisaje y aprovechar nuestro maravilloso recurso vegetal, que tanto abunda y embellecería mucho la ciudad.Beatriz Lizarazu de Anzola

Problemas del SITP

Señor Director:

Me refiero a su editorial ‘Hacer algo ya con el SITP’ (13-10-2017). El sistema como tal es bueno. Las falencias radican en el mal diseño de sus rutas, la pésima repotenciación de los buses viejos –que los quieren pasar por nuevos–, la anarquía de muchos usuarios, el mal entrenamiento de los conductores. Estos buses, la mayoría en mal estado, emiten grandes cantidades de CO2, algunos cubren rutas sin un solo pasajero, y a veces se demoran hasta una hora para poder coger la ruta. Los SITP provisionales siguen siendo conducidos por personal sin ningún entrenamiento, sus buses son sucios y contaminantes. ¿Dónde está la autoridad ambiental para que impida la movilidad de estas chimeneas con ruedas? En conclusión, ¿cuándo tendremos un sistema limpio, digno y eficiente?

Jairo Alberto Castellanos

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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