Los victimarios de niños / Cartas del lector

Los victimarios de niños / Cartas del lector

A estos pedófilos de hábitos oscuros, la justicia penal ordinaria no les toca su espíritu.

19 de agosto 2018 , 12:44 a.m.

Señor Director:

La Corte Suprema del estado de Pensilvania, en Estados Unidos, denunció con pruebas, por enésima vez, la violación de niños de ambos sexos, en especial varones, por curas católicos, sin que vaya a suceder nada diferente al escándalo mediático de siempre.

Según el derecho canónico, la máxima pena es la expulsión en el ámbito eclesial: léase impunidad. Cuando son sacerdotes pedófilos ancianos, acuden a la misericordia, y el máximo castigo es la oración y la penitencia. Ante estos hechos, el papa Francisco vive pidiendo perdón. Los curas abusaron de los niños seduciéndolos con pornografía, alcohol y drogas. Recordamos aquí en Colombia al cura Efraín Rozo Rincón, hoy de 90 años, quien confesó públicamente ser un violador por muchos años en seminarios y orfanatos. Lo enviaron a retiros espirituales, y ya. A estos pedófilos de hábitos oscuros, la justicia penal ordinaria no les toca su espíritu. Todo lo dejan a la justicia divina.Helena Manrique Romero

De cantera a ciudadela

Señor Director:

Muy interesante el artículo de EL TIEMPO del 15 de agosto sobre cómo se convirtió o va a acabar de convertirse una cantera del sur de Bogotá en una ciudadela para 200.000 personas. Esto debe constituir un reconocimiento al alcalde, que viene haciendo cosas buenas para la ciudad. Quiera Dios que el próximo mandato quede en una persona con una hoja de vida intachable, libre de promesas populistas. Ojalá quienes se postulen para la próxima alcaldía presenten programas estructurados, como el que ahora aparece sobre la conversión de una cantera. Hay muchas cosas que se pueden hacer, y ojalá los aspirantes las presenten y se sometan al juzgamiento de los bogotanos.

Gabriel Vanegas Cantor
Bogotá

La pregunta siete

Señor Director:

De la consulta anticorrupción solo valdría escoger la pregunta siete, que limita el ejercicio en las corporaciones públicas a no más de tres períodos, aun cuando ello sería aún demasiado y debería haberse limitado a dos únicamente. La corrupción en Colombia no solo está en el Legislativo, sino que es transversal a toda la sociedad e involucra a todos los estratos y sectores públicos y privados, casi como un rasgo cultural que se valida a través de supuestas cualidades étnicas tradicionales, como la ‘malicia indígena’, y con las que al ‘vivo’ se lo admira por aprovecharse de las grietas legales para enriquecerse fácil y rápido, gracias a los recursos del erario, que es como el inconsciente colectivo entiende el oficio de la política en Colombia; por ejemplo, reducir el tamaño del Estado, hacer una verdadera reforma de la justicia y acabar con los subrogados reduciría en unos 25 años la corrupción a límites tolerables. Mayra ValerioEscríbanos a: opinion@eltiempo.com

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