Lo que nos dejó 2017

Lo que nos dejó 2017

En Colombia deja un proceso de paz con las Farc que, después de muchos años, por fin se logró.

01 de enero 2018 , 11:48 p.m.

Señor Director:

Se fue 2017, con más pena que gloria para muchos. En nuestro país deja un proceso de paz con las Farc que, después de muchos años, más de medio siglo, por fin se logró, y se silenciaron las armas. La implementación aún está verde, pero desde el comienzo se dijo que era lo más complejo. Sin embargo, el Gobierno tiene que poner todo su empeño en esto. Y deja también el destape, como nunca se había visto, de la corrupción -como lo comenta su editorial dominical-, que tiene que seguir, y, sobre todo, que no haya impunidad. Porque esta es una de las peores desgracias para los pueblos, además de un delito miserable y cruel, cuando tanta gente sufre hambre, los niños, por ejemplo.

Carmen Rosa Novoa
Bogotá

Hace falta el tren

Señor Director:

Paradójico que la carretera Bucaramanga-Barranca esté bloqueada desde hace días. Durante muchos años hubo la línea férrea desde la capital del departamento hasta Puerto Wilches con un ramal hacia Barranca. Los empresarios del transporte que se están quejando en la carretera contribuyeron muy eficazmente a acabar el servicio del ferrocarril, que era eficiente y oportuno. Lo hubiera sido ahora...

Eduardo Ortiz V.

Los colombianos, inocentes

Señor Director:

El encabezado del día de inocentes explica que las “irregularidades en Reficar comenzaron incluso antes que las mismas obras, pues Glencore, el socio de Ecopetrol para el proyecto, se retiró en el 2009 sin haber aportado dinero a la financiación, y Ecopetrol terminó pagándole 549,4 millones de dólares”. ¡Qué inocentada! Según Peter Singer, en su columna ‘El hombre que no salvó al mundo’, con los 450 millones de dólares que pagó un jeque por un cuadro de Da Vinci se les puede devolver la vista a 9 millones de personas y dar a 13 millones de familias herramientas y técnicas para cultivar un 50 por ciento más de alimentos. Considerando los descargos de los prestantes acusados, parecería que los inocentes fueran ellos. Ya veremos cómo se diluye el proceso en hábiles negociaciones y penas simbólicas domiciliarias en lujosos domicilios. Mientras, los irrecuperables 550 millones de dólares seguirán generando réditos en paraísos fiscales. El 28 de diciembre debe ser rebautizado como
el día de los colombianos.

Carlos H. Quintero B.

El mínimo, cada vez más mínimo

Señor Director:

El aumento del salario mínimo para mantener la capacidad de compra de los colombianos es una mentira, porque de nada sirve el incremento si en enero aumenta una serie de impuestos y servicios que prestan el Estado y los particulares, cuya tarifa está atada a tal incremento del mínimo. Es hora de que el Gobierno revise los costos operativos de los servicios que cobra, para que no se fijen en salarios mínimos. Que la economía deje de asociar todos los precios a este aumento y que las superintendencias revisen los costos reales de producción frente al precio
al público, en especial a las multinacionales y a las empresas de servicios públicos. En resumen, cada año el salario baja en términos reales.

Antonio Ríos López

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