La salida de Pékerman

La salida de Pékerman

Después de sumar y restar, fue un ganador; Colombia también, bajo su batuta, fue a dos mundiales.

07 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

Señor Director:
Con más pena que gloria, casi en forma lastimera se despidió de la Selección. Le sacaron tarjeta roja. En la rueda de prensa se vio una ‘Colombia chiquita’, dividida a morir. Pékerman, amargado y dolido, era lo que reflejaba su cara; Jesurún, irresoluto, como apenado por la investigación que la SIC le abrió por el escándalo de la venta de boletas para Rusia 2018; la prensa, dividida; a los que no les cuadraba con su ego, exultantes; otros, dolidos, y los jugadores, desconcertados.

“Ya no hay quien lo niegue, / vivimos revolcaos en un merengue / y en el mismo lodo / todos manoseaos...”.

Fue Cambalache, tango de la Argentina de don José y de Santos Discépolo, lo que le faltó al escenario para estar en armonía con lo que allí sucedió.

Gracias, profesor; siento que usted fue maltratado por muchos actores del fútbol, pero, después de sumar y restar, fue un ganador; Colombia también, bajo su batuta, fue a los dos últimos mundiales.

Hernán Salazar Hurtado

Enseñar a cultivar

Señor Director:
Me refiero a carta, en Foro del Lector, del día martes 4 en la cual se le pide al Presidente “escuchar al campesino”, a ver si se puede aminorar la pobreza de los labriegos del campo. Si bien es cierto que les faltan muchas cosas de las que allí se describen, también lo es que a ellos les ha faltado una mejor orientación de los entes del Estado, especialmente del Ministerio de Educación y el de Agricultura. Ellos deben establecer una asignatura, ‘huerta casera’, para que los profesores de los institutos agrícolas y de las normales la pongan en práctica. Que los jóvenes estudiantes aprendan el arte de cultivar la tierra y a inspirar interés por el mercadeo de sus productos en el campo o las ciudades, así apreciarán mejor su terruño y evitarán salir en busca de nuevos horizontes.

José Corso

Colombia sigue ‘trabada’

Señor Director:
Los primeros que van a portar ‘certificados de adicción’ serán los mismos expendedores, quienes ya no solo venderán la dosis que se les pida, sino que igualmente ofrecerán el tal certificado por un costo adicional. Muy ingenuo es pensar que la policía va a estar verificando si el certificado es genuino o falso; y si es genuino, entonces el requisado sí es realmente adicto o distribuidor. La llamada a los padres a verificar si el hijo es adicto o no tampoco es garantía, pues un padre o madre, con tal de que no arresten a su hijo, jurará por Dios que es adicto. En materia de consumo, Colombia sigue ‘trabada’ y dando palos de ciego.

Miguel Elasmar Hakim

La Iglesia en Nicaragua

Señor Director:
Desde que empezó el conflicto, todos los obispos nicaragüenses han sido claros en su compromiso con el pueblo. Su opción por la verdad quedó rubricada en la manifestación bajo el lema ‘Por la paz y la justicia’. En adelante, obispos, sacerdotes y católicos públicamente destacados saben que se enfrentan a la intimidación. Ortega debe responder al pueblo y hacer justicia. Y si procede, después del cierre de los trabajos de la comisión, presentar su renuncia.

Suso do Martínez

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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