Golpe al Eln: ya era hora

Golpe al Eln: ya era hora

A los delincuentes, y más a los terroristas, se los combate con toda la fuerza legal de la nación.

11 de marzo 2018 , 12:00 a.m.

Señor Director:

Hay que felicitar a la Fuerza Pública por el contundente golpe dado al Eln. Ya era hora de demostrar que la capacidad ofensiva del Estado está activa y dispuesta a combatir todo lo que amenace la seguridad y la tranquilidad de los colombianos. Y que a los delincuentes, y más a los terroristas, se los combate con toda la fuerza legal de la nación. Eso es construir confianza de doble vía, de la institucionalidad hacia los gobernados y de estos hacia sus autoridades.

El país no podía seguir viendo cómo la crueldad terrorista de un grupúsculo tocaba y vapuleaba con alevosía las fibras más sensibles de la sociedad con asesinatos de policías, voladuras, secuestro y extorsión, hechos de ingrata y temida recordación. Hay que seguir construyendo patria defendiendo los valores y principios más caros de nuestra democracia, ninguno puede estar por encima de Estado.

Édgar Guillermo Bejarano Chávez
Bogotá

Al oído del alcalde

Señor Director:

¡La contaminación ambiental en Bogotá no da más espera! Miremos lo que pasa en Medellín, y vamos para allá en un santiamén. Los alcaldes anteriores y el alcalde Peñalosa, junto con Secretaría de Movilidad y Dama, negligentemente siguen permitiendo la severa polución de vehículos diésel obsoletos de SITP y TransMilenio. Nadie parece querer detener estas chimeneas ambulantes. Entre tanto, los vehículos particulares y taxis son sometidos a las estrictas revisiones de gases. Los médicos que atendemos enfermedades de las vías respiratorias no damos abasto, especialmente niños y ancianos. Y así quiere el alcalde que nos guste TransMilenio por la 7.ª en lugar de un tranvía, además lindo y ecológico.

Álvaro Pedraza Mantilla
Médico otorrinolaringólogo

No robar tiempo

Señor Director:

Al ingresar a un estadio de fútbol se paga para ver 90 minutos de juego. Se ha probado que el tiempo real de los partidos es de 55 minutos. Pierde tiempo deliberadamente el equipo que va ganando o el que viene a buscar un empate: en los tiros libres, tiros de esquina, lesiones fingidas, reclamos al árbitro; en el cambio de un jugador, al que hay que empujarlo para que salga; el portero que no encuentra hacia dónde sacar, o cuando se acuesta sobre el balón y se duerme. Robar tiempo debe sancionarse como infracción.

El remedio está a la mano: el árbitro central, con las tarjetas amarilla y roja, y el cuarto árbitro, quien debería llevar el conteo del ‘tiempo robado’; y en la reposición no dar uno o dos minutos, sino seis, ocho, diez o más si fuere el caso, para castigar al equipo mañoso y dar posibilidad al otro de empatar o hasta ganar. Aplicar justicia es lo correcto.

Campo Elías Lizarazo Sánchez


Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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