Estatuto y oposición

Estatuto y oposición

Que se castiguen con severidad las acciones tanto de quienes están en el poder como de opositores.

14 de julio 2018 , 11:39 p.m.

Señor Director:

Ahora que hace su estreno el estatuto de la oposición, muy útil sería que se incluyeran en esta nueva herramienta jurídica no solo los deberes del Estado y los derechos del opositor, sino que se castiguen con severidad las acciones u omisiones que cometan tanto quienes están en el poder como aquellos opositores que, a través de la distorsión de la realidad o la desinformación, pretendan obtener réditos políticos o, en el peor de los casos, contribuyan a generar más violencia.

Wadid de Jesús Arana Delgadillo
Cartagena de Indias

¿Qué hacer con ‘Guacho’?

Señor Director:

Sin dudar de la acción militar y de la Fiscalía en procura de atrapar a ‘Guacho’ y su banda narcocriminal, la situación es cruelmente grave.

Asesinato de 3 periodistas ecuatorianos y la tortura de sus familiares por la no entrega de sus cadáveres. Con sevicia, asesinato a puñaladas de una pareja de ecuatorianos. Los cuatro infantes de marina con carga explosiva y, ayer, 3 miembros del CTI, en medio de una sevicia y crueldad extremas.

¿Qué hacer con ‘Guacho’? No es desear o no que lo maten, es que lo frenen para que no siga asesinando y lo saquen de ese camino de salvajismo criminal que está recorriendo.

Y que, por favor, no le ofrezcan la JEP si se entrega. Eso sería la tapa del cinismo judicial.

Ilse Bartels L.

La educación y los modales

Señor Director:

Educado, según la RAE, es aquel que tiene buena educación o urbanidad. Y así debería ser. Pero, si analizamos, un título académico, por más difícil que sea de obtener, de por sí no certifica buenos modales. Y por la falta de modales observamos tantos casos de ‘usted no sabe quién soy yo’ o los maltratos hacia la mujer, los niños o los ancianos.

Indiscutiblemente, los modales, la urbanidad y la cortesía se enseñan en la casa y deberían reforzarse en el colegio, y es lo que, en general, no está ocurriendo.

Ahora prima la figura del ‘avión’: el que primero llega se apodera de la silla y no la cede a quien debería, según indican las normas de urbanidad. Hoy poco se agradece, más bien se exige.

Los buenos modales no son determinados por los títulos académicos, sino por la educación que se da en la casa. No hay nada más motivador que cuando se es saludado, por ejemplo, ‘buenos días, sumercé’, y usted devuelve el saludo con la misma alegría y respeto con que se recibe.

El profesor es un maestro, y se lo debe tratar con el respeto de su autoridad. Y el mejor título es decirle señor o señora profesora, y no ‘hola, fulanita’.

A revivir la urbanidad, la cortesía y los buenos modales para decir que Colombia es un país educado.

Ricardo García Ch.

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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