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El Chocó, olvidado

El Chocó, olvidado

Se necesita presencia del Estado en todo sentido. En comunicaciones, en justicia, en acompañamiento.

SEÑOR DIRECTOR:

Uno cree en su país. Millones de personas hacen grandes esfuerzos individuales y colectivos por sacarlo adelante, por crear empresa, por trabajar. En el campo la vida es muy difícil, pero allá labora gente de coraje, en medio de muchas dificultades, de falta de vías, contra las inclemencias y variedades del clima. Y con todo, quieren su tierra y persisten. Pero la situación empeora por quienes se dedican a las economías ilegales, en especial la coca, llámense disidencias o clanes o Eln.

El desplazamiento interno continúa. Lo vemos estos días en Chocó. Y no es de hoy, es de hace un mes y lo será después. Por Dios, se necesita presencia del Estado en todo sentido. En comunicaciones, en justicia, en acompañamiento, en educación y, claro, en presencia militar. El Chocó ha sido olvidado por muchos años, por muchos gobiernos y por todos... Es hora de que no los dejen más solos.

Pedro Samuel Hernández

‘Jojoy’ no fue héroe

SEÑOR DIRECTOR:

Cómo cambia la historia. Para dolor de los colombianos, ahora la escribe la exguerrilla de las Farc. Niega sin dolor el reclutamiento de menores, las condiciones infrahumanas como vivían los secuestrados -si es que vivían- y el aborto forzado, solo a manera de ejemplo. Lo último, el impensable y cínico homenaje que el partido Comunes le hizo -con brindis a bordo- a uno de los bandidos más violentos que ha existido en este país, como el ‘Mono Jojoy’, personaje que solo dejó una mancha de crueldad y terror imborrables.

Ese extravío no es el camino para el perdón y la reconciliación. Esos actos reivindican la violencia que protagonizó el grupo guerrillero, reabren heridas y, de paso, le dan un manotazo al acuerdo de paz, que está cumpliendo 5 años.

Señores de los Comunes, los colombianos tenemos presente a Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, como un criminal insaciable y no como el héroe que ustedes nos pintan.

Hernán Salazar Hurtado

Bogotá necesita mejores vías

SEÑOR DIRECTOR:

La malla vial de Bogotá es bastante precaria. Las vías se ven desgastadas, con innumerables huecos, grietas y parches con desniveles. A los daños del asfalto se suman las alcantarillas sin tapar y huecos peligrosos porque su profundidad puede generar algo más que una llanta pinchada.

Según el último informe del IDU, la malla vial urbana en Bogotá alcanza los 13.932 km, de los cuales un 50 % está en buen estado, el 37 % es regular y el 13 % está completamente deteriorado.

Las irregularidades en la calzada se pueden ver en avenidas como la Boyacá, donde el suelo está hundido por partes. Hay otras imperfecciones que se observan en vías como la NQS, donde además de huecos hay bastantes grietas que pueden desestabilizar las motos que cruzan de un carril a otro. Además, la peligrosidad aumenta cuando llueve, porque los daños son menos perceptibles.

Los siniestros viales se pueden evitar, la imprudencia en las vías se puede cambiar y los cráteres de las carreteras se pueden arreglar. Lo importante es hacerlo bien y pronto, porque no se pueden perder más vidas en las vías.

Johan Sebastián Triviño Salinas

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