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Me duele mi país

Me duele mi país

¿Por qué no el diálogo y la sensatez? ¿Por qué no primero la patria que los intereses personales?

Señor Director:

A mis 85 años de edad vividos en mi patria, Colombia, me dan ganas de llorar de ver cómo se pretende acabar con nuestro país, con nuestra democracia, con la economía, con el transporte ciudadano, etc., y más en estos momentos tan delicados de pobreza, a causa de la horrible pandemia de covid-19. Hay causas, no se pueden negar, para protestar. Pero no puede ser porque sí o por que no. No, compatriotas. Y no puede ser que fuerzas oscuras pretendan acabar con todo, sin medir las consecuencias en contra de ellos mismos.

¿Por qué no el diálogo y la sensatez? ¿Por qué no calculan las consecuencias? ¿Por qué no primero la patria que los intereses personales?

¿Quién responderá por los millonarios daños materiales causados? ¿Y quién por la pérdida de los comercios de pequeños empresarios, a los lecheros, avicultores y agricultores que no han podido sacar y vender sus productos por causa del bloqueo de carreteras? ¿Y quién, finalmente, subsidiará a los más necesitados, quienes tienen que ver cómo aumenta la canasta familiar a causa del desabastecimiento? Me duele mi país.

Gonzalo Sánchez Martínez

Carta a los líderes de Colombia

Señor Director:

Les pido a todos los líderes que estén a la altura de las circunstancias, que tengan la cordura de buscar un diálogo amplio y sincero para solucionar los graves problemas que nos aquejan como sociedad. Pido a los líderes políticos que escuchen con atención las propuestas de la ciudadanía y estas sean analizadas con responsabilidad. Se necesitan soluciones efectivas para este duro viaje que tenemos por delante, que no es hacia la izquierda ni a la derecha. Son ellos responsables de proteger a los empleados que representan. Deben tener la nobleza de sentarse a negociar sus propuestas, llegar a acuerdos, que se discutan sin alevosía, paros ni destrucción. Pido a los líderes religiosos que sirvan de mediadores en esta coyuntura para entrar a un diálogo fluido en el que nos escuchemos los unos a los otros sin prejuicios. Pido a los maestros, formadores de la juventud, que les den herramientas a nuestros hijos para la vida, que enseñen buen trato y respeto por los demás y sus ideas.

Héctor Manuel Echeverri Lara

No podemos aflojar

Señor Director:

En estos momentos de marchas y disturbios, no puede olvidarse la terrible pandemia que estamos viviendo. No podemos relajar las medidas, pues después de estas marchas lo que viene puede ser muy grave. Por eso tenemos que extremar medidas. Es verdad que la vacunación avanza, y eso hay que agradecerlo, pero aún estamos empezando. Tapabocas, distanciamiento, lavado de manos... Casi 76.000 muertos nos deben hacer reflexionar.

Pedro Samuel Hernández

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