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Carta de un primo de Vives Caballero

Carta de un primo de Vives Caballero

Quien violando la ley crea un riesgo, asume las consecuencias derivadas del mismo.

SEÑOR DIRECTOR:

He leído con sorpresa el editorial titulado “La justicia burlada”, en el cual se hace referencia a lo sucedido en Santa Marta y que involucra al empresario Enrique Vives Caballero. Digo sorpresa, porque el tono de su editorial y lo afirmado en el mismo son condenatorios sobre supuestos que aún son materia de discusión. Echa por la borda la presunción de inocencia.

Se une así su prestigiosa Casa Editorial al linchamiento mediático –que de hecho constituye presión indebida a quienes administran justicia– del empresario Vives Caballero. Quizás inconscientes de que la presión pugnaz y tenaz de los medios niega al procesado los derechos constitucionales a los que tiene derecho.

Su editorial condenatorio determina que el empresario Vives Caballero es culpable por el solo hecho de haber conducido bajo la influencia del alcohol y a exceso de velocidad.

Haciendo gala de un profundo desconocimiento de la ley, de la doctrina y de la jurisprudencia vigente, afirma que la tesis presentada por la defensa es polémica y fallida, cuando en realidad es una tesis aceptada y bastante bien definida en los escenarios comentados no solo en Colombia sino en otros países.A la luz del derecho, la tesis de la defensa es plausible y razonable: Quien violando la ley crea un riesgo, asume las consecuencias derivadas del mismo.

Incluso la sola valoración lógica de los hechos da soporte a los argumentos de la defensa: si los jóvenes no hubieran estado donde estaban –violando la ley–, el siniestro no hubiera podido ocurrir por simple imposibilidad física, a pesar del estado de embriaguez y el exceso de velocidad del conductor. Es necesario anotar, que la muerte de los seis jóvenes es un hecho dolorosísimo para todos y sobre esto no puede haber discusión. Sin embargo, la injusticia nunca será bálsamo moral ni legal válido para el dolor.

Entonces, ¿cómo explicamos el linchamiento mediático y la condena a priori de que ha sido víctima el empresario Vives Caballero? En parte por ignorancia y desconocimiento de la ley y por lo doloroso de lo acaecido, pero en gran parte, por el solo hecho de ser Vives, miembro de una de las familias más reconocidas de la región y del país. De esto quedó constancia en la inoportuna e indecorosa rueda de prensa del gobernador del Magdalena y de la Alcaldesa de Santa Marta. Desafortunadamente, los aciagos tiempos que vivimos tienden a justificar al percibido débil sin importar qué. Se tiene la razón y se es víctima, aunque se sea culpable, solo por el hecho de pertenecer a un estrato socio-económico bajo. Mientras tanto, el poderoso siempre es culpable por el solo hecho de ser poderoso, y por consiguiente, presumido como tal.

En su editorial se nota el afán de sintonizarse con la indignación nacional, aunque esta pueda ser injustificada. No se hace el menor esfuerzo por buscar el equilibrio y ser ecuánimes con todos los implicados. Pero demás, la aparente buena intención de su editorial se quedó cortísima y no toca los puntos neurálgicos que en mi opinión debió haber tocado y que a continuación resalto.

El primero, la lamentable incompetencia de nuestros administradores de justicia. Durante las intervenciones quedó en evidencia la pobre formación y conocimiento de la ley de la Juez, de la Fiscal y de la Procuradora. La intervención de la Procuradora durante la audiencia de apelación fue particularmente vergonzosa, a punto tal, que me desconecté para no seguir escuchando tanta pobreza argumentativa y maltrato al idioma. Si esto es reflejo de lo que sucede en el país, no me sorprendería que las cárceles estén llenas de inocentes y las calles de culpables. Estos administradores de justicia carecen de las competencias mínimas para garantizar que la justicia cumpla su función. La combinación de incompetencia y corrupción impiden que opere la justicia.

Segundo punto, al achacarle toda la culpa al conductor sugiere una pedagogía groseramente equivocada porque una debida valoración de lo acontecido sugiere pedagogía con los peatones. Si los peatones hubieran utilizado el puente peatonal hoy estarían vivos y esta es una triste realidad. Se necesitan campañas educativas para que los peatones eviten siniestros haciendo uso adecuado de los espacios que les son asignados para su circulación.

Tercer punto, no menciona el lamentable estado del lugar del siniestro directamente atribuible a la negligencia de la administración distrital. La alta siniestralidad de este sector era ampliamente conocida por la ciudad desde hace mucho tiempo, más sin embargo el Distrito no hizo nada para mitigarla como es su deber. Comenta la comunidad que el puente peatonal es inseguro y que el lugar carece de luminarias que mejoren la visibilidad. Por ser una vía nacional, no todo le corresponde al distrito, pero al menos los dos factores contribuyentes mencionados si le corresponden. Bajo estas consideraciones, los deudos de las victimas deberían demandar al Distrito por conducta omisiva.

Por último, en aras del equilibrio informativo los exhorto a que publiquen con el mismo despliegue y en el mismo espacio, estas reflexiones que merecen ser conocidas por la opinión pública. Toda historia tiene dos caras y lo correcto es mostrar ambas. Valga la aclaración de que hablo a título personal y como un ciudadano más. No he tenido contacto alguno con mis primos, pero he seguido lo sucedido por los medios no solo por los vínculos de afecto que me unen al implicado sino también por ser un tema que capturó la atención nacional.

Germán Vives Franco

¡Gracias a la ‘Mutti’!

SEÑOR DIRECTOR:

Dicen que nadie trabaja más que una hormiga y las hormigas no predican. Angela Merkel, la Mutti, madre en alemán, no hablaba de democracia, gobernó reelegida una y otra vez, democráticamente, y cuando decidió que era hora de retirarse lo hizo, y por la puerta grande.

Ella, la ‘Primera dama del mundo’, ‘La mujer más importante de la UE’, ‘La mujer más poderosa de Alemania’, ‘La líder de Europa’, etc., titulaban revistas y prensa escrita a lo largo de los años de su gobierno, y los mereció todos. Mujer transparente, firme, ponderada, decidida, humanista. El ama de casa que vive con su esposo en un apartamento de clase media, que hace el mercado, que no tiene empleadas domésticas, que no usa limusinas, que no luce la última moda (todo lo contrario) demostró que dio la talla, y la superó; que si la eligieron como gobernante, solo tenía una tarea, gobernar, y la hizo.

Y, de ñapa, en más de 16 años como canciller, nunca tuvo una vinculación con acto alguno de corrupción. ¡Gracias a la Mutti! ¡Qué orgullo para Alemania!

Una anécdota propia de ella. Un periodista le preguntó a qué se iba a dedicar cuando dejara la Cancillería. Ella le contestó: “Pues, como sigo en mi empleo, todavía no he pensado en eso”.

Cualquier parecido con los nuestros sería una coincidencia casi imposible.

Danke sehr! Angela!

Ilse Bartels L.

Regresa el bolero

SEÑOR DIRECTOR:

El sábado pasado asistimos en familia al Festival de Bolero, que organiza la caja de compensación familiar Colsubsidio, que está vez se vistió de gala, por la apertura de un teatro emblemático para la cultura colombiana, el Teatro Roberto Arias Pérez. Felicitaciones a todo el equipo administrativo del teatro.

Qué hermosa ocasión para su apertura y, además, contar con la presencia de figuras destacadas de la cultura musical cubana como el pianista Gonzalo Rubalcaba y la extraordinaria cantante Malena Burke, hija de Elena Burke, ya fallecida, y a quien conocíamos como la señora sentimiento. Pues pudimos comprobar que su hija ya hace parte de ese grupo estelar de cantantes cubanas, entre las que se cuentan, en la actualidad, la gran Omara Portuondo y doña Teresa García Caturla. Que vengan más festivales del bolero.

Ricardo Ruiz Angulo

Homenaje a los que ya no están

SEÑOR DIRECTOR:

El fútbol tiene muchas caras, más allá de lo que pasa en el campo de juego. Por ejemplo, la de los hinchas, cada uno vive las tristezas y las alegrías a su manera. El pasado 25 de septiembre, Jairo Dueñas publicó en sus redes sociales un video en el que ponía una foto de su fallecida esposa en la silla 136 del estadio El Campín, para “recordar a los seres queridos”. Después de vivir una pandemia como la actual, muchas cosas han cambiado, algunos de los que iban al estadio ya no nos acompañan. Sin embargo, seguirán guiándonos y cuidándonos. Qué mejor que recordarlos con un fútbol en paz, donde se entienda que existen colores que llevamos en el corazón, pero el respeto por la diversidad debe primar. A fin de cuentas es algo que les debemos a los que ya no están.

Tubal Mateo Araque Núñez

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