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Atropello a las mujeres

Atropello a las mujeres

¿Pueden hacer algo los organismos internacionales?

SEÑOR DIRECTOR:

Increíble que haya sociedades o, mejor, grupos tan atrasados en el tiempo, como los talibanes, que someten a la mujer a caprichos machistas y les coartan sus libertades más elementales. No pueden salir con la cara descubierta, trabajar, ni estudiar. Eso es esclavitud. La situación es muy preocupante, triste y dolorosa. Lo peor es que ellas están solas, sometidas... ¿Pueden hacer algo los organismos internacionales? Las potencias del mundo deben actuar urgentemente. Hay atropellos que no son tolerables en pleno siglo XXI.Carmen Rosa Novoa

SEÑOR DIRECTOR:

Saliendo un momento de la geo y macropolítica en torno a la toma de Afganistán por los talibanes, dirijamos la mirada a las primeras víctimas, como lo son las mujeres.
Ellas han sufrido todas las agresiones físicas, psicológicas y sociales posibles, creadas y permitidas por la ley del fundamentalismo islámico, a tal extremo que un animal de carga vale y tiene más derechos allí que las mujeres.
Brusca realidad, pero es la realidad. Y a todas estas, ¿en dónde está la ONU?

Ilse Bartels L.

Contra los niños

SEÑOR DIRECTOR:

Los contratos relacionados con la alimentación de los niños y ahora el escándalo que les impide la posibilidad de tener acceso a la educación mediante internet en los territorios remotos, debido al robo de los 70.000 millones de pesos destinados al proyecto, muestran que el futuro de esta generación será de pobreza intelectual y física. Qué vergüenza.

De otro lado, el proyecto sobre las penas a los pedófilos es un chiste. Hoy en día, con cadena perpetua para estos delitos, de los no sé cuántos violadores, ni siquiera el 2 por ciento llega a los estrados judiciales. Estos hechos son un verdadero crimen.

Gabriel Remolina Ordóñez

¿Normalidad?

SEÑOR DIRECTOR:

La vida es complicada y la podemos asociar con una montaña rusa, a veces estamos arriba y en otras, abajo. Con la llegada del covid-19 nos cambió la vida. Muchos deseábamos volver a la normalidad, pero no hemos entendido que no volveremos a esa ‘normalidad’ que conocíamos. Muchos pensarán que algunos somos unos perezosos que nos acostumbramos a estar en la casa y no queremos salir. No es pereza, es que no es fácil regresar, seguir enfrentándonos a un virus que ha dejado muchas secuelas en nuestras mentes. Y peor aún, tener que vernos en el bosque de cemento con múltiples criaturas que buscan hacernos daño.

Cada día son más las personas que salen de clase o sus trabajos a altas horas de la noche y pueden evidenciar el cambio en la ciudad. No es solo el virus, son los espacios, somos nosotros que ahora tememos al caminar por las calles que antes transitábamos. Ya no tenemos la tranquilidad de caminar solos porque ahora ya no nos enfrentamos no solo al peligro del contagio, sino al de la inseguridad. Además, en nuestra cultura popular nos exponemos a ser juzgados por con frases como ‘fijo iba dando papaya’.

Érika Herrera

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