Así se mueven las ventas informales de venezolanos en TransMilenio

Así se mueven las ventas informales de venezolanos en TransMilenio

EL TIEMPO hizo un recorrido entre las troncales Caracas, autopista Norte y Calle 26. Esto encontró.

Un día con venezolanos en TransMilenioA falta de permisos para acceder a un empleo, cientos de venezolanos se han tomado las estaciones del sistema para vender informalmente.
Un día con venezolanos en TransMilenio

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Por: Luisa Mercado
10 de septiembre 2018 , 07:37 a.m.

Estar un día entero en un TransMilenio no es fácil y menos de pie, vendiendo, haciendo constantes transbordos, con hijos en brazos y, muchas veces, recibiendo insultos. Pero esto eso es lo que les ocurre a muchos venezolanos que llegan migrantes a la capital. Otros, agradecen a cada persona que, sin hablar, les han brindado ayuda, comida, pañales y hasta medicamentos.

10:50 a. m. Portal El Dorado

Zandrha de Abreu se ríe, está nerviosa. Es la primera vez que se subirá al TransMilenio a cantar con otra persona, un amigo colombiano que conoció en este transporte. Sin pensarlo dos veces se suben al primer articulado que pasa y cantan la única canción que practicaron minutos antes: ‘El Sol No Regresa’, de La Quinta Estación. En Av. Rojas se sube otro venezolano al mismo bus, él vende dulces. Con señas, acordaron que ellos seguirían cantando y él esperaría. Él decide bajarse en la siguiente estación y ellos continúan, cuentan el dinero fruto del concierto, recibieron 3.000 pesos.

Zandrha solo tiene 14 años pero la muerte de su padre y la distancia de su madre reflejan en el rostro a una joven mucho mayor. Llegó a Colombia hace tres meses por la crisis que atraviesa su país junto a su hermana, sus sobrinos y una cuñada, pero vive sola en el barrio Las Nieves. “Es lo mejor”, asegura. Su madre se fue a Perú con sus hermanos pequeños y desde entonces no tiene noticias de ellos, no ha podido contactarlos porque no tiene celular.

Normalmente esta joven canta desde las 7 a.m. hasta las 6 p.m.. Comienza en el Portal Dorado, va hasta la Av. Rojas y se devuelve. Este día es especial: cantó en compañía y hasta la estación CAN.

11:15 a.m. Estación CAN

Venezolanos de todas los estratos, acentos y edades se movilizan en este transporte. Algunos no tienen la fuerza para aguantar los tumultos y apretones que se frecuentan allí. Este es el caso de Carlos Camejo quien prefiere quedarse parado en esta estación con su canasta donde tiene dulces, maní y todo tipo de galguerías. “Cuando llegué duré quince días en un refugio donde unas monjitas muy buenas, después me tocó buscar trabajo pero, como no conseguí y se me estaba acabando la plata, me tocó comprar mercancía para vender”.

Carlos todavía no tiene el Permiso Especial Permanente (PEP), que les permite a los venezolanos trabajar y estudiar en el país. Esta es una de las principales razones por las que cientos de personas se dedican a esta labor informal.

Carlos puede ganar hasta 30.000 pesos diarios, eso sí, llega a las 10 de la mañana y se va a las 7 de la noche. Él ha tenido ‘suerte’, o eso dice, nunca le han quitado su mercancía, como sí le ha pasado a otros compatriotas.

“Yo pago mi arriendo, mi comida y el resto se lo mando a mis hijos”. Pero enviar dinero a su país no es fácil. Muchos buscan la ayuda de personas con una cuenta bancaria en Colombia y en Venezuela para que ellos los conviertan a dólares, luego a bolívares y luego se los consignen a sus familias en el país vecino.

Carlos reconoce que este trabajo no está permitido, pero dice que es su única opción. Él no acepta que lo traten mal para sacarlo del sistema, cuando le ha tocado salir, pide que lo hagan con respeto. Por ahora, mientras tramita el PEP, para su infortunio, planea seguir con esta labor. “Uno se aburre de esto”, concluye.

De acuerdo con el Código de Policía, la multa por comercializar productos o servicios en el sistema es la misma que se impone a cualquier vendedor informal por ocupar el espacio público, es decir, de 98.362 pesos.

Sin embargo, Carlos dice que ya conoce a varios de los auxiliares y no lo retiran, solo le piden que no estorbe el paso de las personas.

Estar un día entero en un TransMilenio no es fácil y menos de pie, vendiendo, haciendo constantes transbordos, con hijos en brazos y, muchas veces, recibiendo insultos

12:00 p. m. Quinta Paredes

Esta es la una de las estaciones donde más se ven más venezolanos. Édgar Hernández está ansioso. Hace unos días la Policía le retuvo el parlante con el que cantaba rap, pues no tenía los documentos para estar legal en el país. Su emoción es porque va en camino a recogerlo.

“Me dijeron que ellos no me quitaron el bafle por ser una mercancía que se estuviera vendiendo, yo estaba desempeñando un talento, el problema era ese permiso”.


Él espera conseguir el bafle o comprar otro en caso de que no se lo devuelvan. Argumenta que esa es la forma en que paga su comida diaria y el arriendo.

“Nosotros trabajamos acá pero queremos conseguir un trabajo fijo, porque así tienes una estabilidad económica”.

12:30 p. m. Quinta Paredes

Carlos Morales se baja de un articulado. En sus brazos lleva a una bebé de tres meses. Su esposa se baja segundos después y lleva de la mano a Antonella, su otra hija, de dos años de edad.

Hace siete meses llegó al país, su familia hace solo dos semanas. En este día lo acompañan a vender mentas. “Me las traigo para que no se queden solas”, cuenta.

Con solo 23 años, Carlos tuvo que dejar atrás su sueño de ejercer su carrera como licenciado en Contaduría Pública al ver que no tenía pañales ni medicamentos para sus hijas, por eso decidió migrar.

Llegar no fue fácil. Entró por Cúcuta y se le perdieron unas maletas y el pasaporte, y ahora, dice él, tramitar el PEP solo con la cédula es más difícil. Viven en Bosa en una habitación que arrendó. El precio: 180.000 pesos.

Yo estoy agradecido con mucha gente acá en Bogotá, me han prestado ayuda, comida, bebida

“Yo estoy agradecido con mucha gente acá en Bogotá, me han prestado ayuda, comida, bebida. Lo más fuerte ha sido el clima, pero nos adaptamos poco a poco”, narra el joven.

A estos cuatro venezolanos se les nota el cansancio, llevan más de tres horas trabajando y el día laboral acaba a las 4, para las mujeres. Luego él saldrá en la noche.

Varios testimonios revelan que estos vendedores no tienen tiempo o dinero para almorzar. En el caso de Carlos, va al Ricaurte a comprar un almuerzo para su familia, él pocas veces lo prueba.

1:00 p. m. Ricaurte

Al llegar aquí es fácil distinguir a los vendedores, ellos están en cada esquina de la plataforma. Sin embargo, no es posible saber cuántos son. TransMilenio no tiene cifras oficiales de cuántos vendedores informales hay, pues la mayoría son indocumentados, según asegura la empresa. Por su parte, el Instituto Para La Economía Social (Ipes) ha censado más de 20.373 vendedores informales durante este año.

En esta estación muchos venezolanos se reúnen, planean dónde almorzar.

Sin ponerse de acuerdo, los venezolanos han establecidos unos ‘códigos’: si uno está esperando un TransMilenio el que primero lo haya esperado se sube. Si están dos al mismo tiempo, uno espera a que el otro venda y luego lo hace el otro.

1:24 p. m. Héroes

El flujo de dinero en esta estación es grande. Este es uno de los puntos críticos. Cerca de 25 venezolanos están sentados almorzando.

Javier Gónzalez y su hermano son los del negocio. Cerca de las 9 de la mañana, él sale de su casa, en el barrio La Victoria, con 50 hamburguesas venezolanas (de carne, pollo y cerdo) que él mismo prepara y vende a 2.500 pesos.

La mayoría de sus clientes son venezolanos. “Tenemos un grupo en Whatsapp de 120 personas. Mis clientes por ahí me hacen pedidos”. Muchos de ellos, cuenta Javier, le piden almuerzo, luego van a trabajar y regresan para pagar.

Sin embargo, este no es el único grupo de Whatsaap que tienen, crearon una ‘cadena’ como Javier la llama. “Cada uno da $10.000 y somos 100. Entonces uno se hace responsable y es quien va a agarrar el dinero, todos le dan $10.000 a esa persona y se la queda, al día siguiente todo lo que recogemos se lo damos al número dos y luego al número tres y así sucesivamente. Se puede hacer diario, semanal o mensual. Esto es para ahorrar, porque si no…”.

3:30 p. m. Calle 106

Después de recorrer Marly y la Calle 100 el flujo de vendedores comienza a bajar, pero las ventas continúan, nunca paran, ellos argumentan que necesitan conseguir el alimento de ese día para ellos, y sus familias en Venezuela.

¿Cómo tener un empleo formal?

Según la Unidad Administrativa Especial del Servicio Público de Empleo los venezolanos que desean aplicar a un trabajo en Colombia deben contar con una cédula de extranjería y/o Permiso Especial de Permanencia (PEP). De esta forma podrán solicitar apoyo en los servicios de gestión y colocación de empleo, garantizándoles los mismos derechos que a un nacional colombiano al aplicar a una vacante.

Luisa Mercado
Redactora de ELTIEMPO.COM
Correo: luimer@eltiempo.com

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