Ascenso y caída de la enfermera personal del fallecido Hugo Chávez

Ascenso y caída de la enfermera personal del fallecido Hugo Chávez

De cuidadora personal pasó a dirigir la Oficina Nacional del Tesoro. España estudia extradición.

Claudia Patricia Díaz Guillén

La Audiencia Nacional celebra una vista de extradición para decidir si entrega a Venezuela a Claudia Patricia Díaz Guillén, enfermera personal del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.

Foto:

EFE / Luca Piergiovanni

Por: VALENTINA LARES MARTIZ
26 de septiembre 2018 , 08:26 a.m.

¿Cómo llega una sargento técnico de la Armada venezolana a ser la cuidadora de un presidente tan quisquilloso como Hugo Chávez?, ¿Cómo, unos años después, se convierte en directora de la Oficina del Tesoro de la Nación y secretaria de uno de los principales fondos de desarrollo de un país como Venezuela? Lo único que explica semejante ascenso es un tremendo lazo de confianza forjado con el mandatario, que se portaba como amo y señor del Estado.

Trabajar esa conexión fue la labor de más de 10 años para Claudia Patricia Díaz Guillén, la enfermera de Hugo Chávez que más que cuidarlo, veló por él con una devoción que comenzó desde el día que lo trató personalmente.

Así cuenta ella misma a través de un libro que quiso publicar llamado "Mis Huellas" (encontrado por el portal de periodismo de investigación Armando.info, que publicó algunos extractos), en el que la enfermera explica que lo conoció poco después del golpe de estado de abril de 2002, cuando el mandatario pasaba por una crisis política y de desconfianza en su entorno más cercano.

Venía ella de tener una hoja de vida modesta como instrumentista del Hospital Militar, enfermera de los grandes hoteles caraqueños Tamanaco y Eurobuilding y coordinadora del área de Terapia Intensiva de la clínica privada Leopoldo Aguerrevere.

Se graduó primero como Técnico Superior en Enfermería en la escuela de Enfermería de la Fuerza Armada venezolana y luego como licenciada en Enfermería tras llegar a la capital venezolana desde su tierra natal, San Cristóbal.

Su entrada a los círculos del poder vino con su asignación como parte del personal de Atención al Ciudadano del palacio de gobierno (Miraflores) en junio de 2002, donde llegó a tener un intercambio de palabras crucial con el mandatario. Cuenta en su libro que en un lance de optimismo tras el vendaval del golpe de Estado, la enfermera dijo a Chávez: “oiga comandante, la victoria está cerca”, lo que bastó y sobró para que éste la pusiera en el radar de su confianza.

Meses después se convirtió en su enfermera personal, su cuidadora, en una combinación perfecta con su esposo, el capitán Adrián Velásquez, quien durante años fue edecán personal del mandatario y con el tiempo fue nombrado Jefe de Seguridad del palacio de gobierno.

La pareja, después de su familia directa, era prácticamente el círculo más personal del presidente Chávez, que terminó premiando a la mujer con la dirección de la Oficina Nacional del Tesoro y, poco después, con la secretaría del Fondo Nacional de Desarrollo: nada menos que el ente administrador del dinero de la nación, el primero, y la principal bolsa de recursos para inversiones del país, el segundo.

Las credenciales de Díaz en nada tocaban el área financiera, económica o de formulación de políticas públicas. Pero ello apenas importaba al mandatario, que casi siempre prefirió hacer nombramientos según las simpatías y las lealtades, algo de lo que la enfermera gozaba, en gran medida, gracias a un cuidado que ella describe casi como maternal.

“Le acompañaba silenciosa hasta que él se durmiera (…) Mi lugar era sentarme a su lado en el vehículo donde él viajaba”, dice la enfermera en un extracto de su libro.

Si el presidente necesitaba algún cuidado, hacia ella volteaba, y su diligencia era inmediata. “Desde el inicio yo fui para ‘mi paciente’ una enfermera ayudante: le ayudaba y le servía en todo aquello y en todo momento en que podía prestarle mis servicios”.

Desde el inicio yo fui para ‘mi paciente’ una enfermera ayudante: le ayudaba y le servía en todo aquello y en todo momento en que podía prestarle mis servicios

El libro/testimonio con decenas de estas confesiones fue confiscado por las autoridades venezolanas cuando la mano derecha del fallecido presidente llegó a los medios de comunicación venezolanos al ser descubierta, junto a su esposo, como dueños de una empresa abierta en la República de Seychelles (África Oriental) y con cuentas millonarias en Suiza.

La investigación global 'Panamá Papers' descubrió que, a través del bufete Mossack Fonseca, el matrimonio Velásquez-Díaz se movió como pez en el agua en el mundo de las empresas fachada, una de ellas creada con el único objetivo de “administrar los activos” del edecán, que según lo que correspondía a su trabajo en Venezuela, su sueldo no debía superar los 200 dólares mensuales.

Su esposa, según su rango, no ganaba mucho más, pero abrieron otra empresa con un capital de 50.000 dólares.

Al explotar el escándalo en el año 2016 y ya con el presidente Hugo Chávez fallecido, fueron requisados por la policía varios apartamentos del matrimonio en una zona clase media de Caracas -San Bernardino-, donde los funcionarios incautaron desde motos de agua hasta bolsitos repletos de diamantes, pasando por uniformes militares y relojes de marca.

ENFERMERA DE CHÁVEZ

La exenfermera personal de Chávez, Claudia Patricia Díaz Guillén, en una vista ante la Audiencia Nacional española que decidirá si la extradita a Venezuela.

Foto:

Luca Piergiovanni, Efe

En nada cuadran semejantes pertenencias con el tono de enfermera entregada. “Él (Chávez) es un hombre muy especial. Yo lo admiro intensamente. Siempre busca y ha encontrado en mí un apoyo espiritual”, dice en el libro.

Pero en el momento del allanamiento ni la dedicada enfermera ni su esposo estaban en el país. Cercanísimos, como eran del presidente Chávez, sabían de primera mano el estado de salud real del mandatario y poco después de su fallecimiento salieron de Venezuela.

Vivieron durante años en República Dominicana, pero cercados por el escándalo de su fortuna huyeron a España. Allí quisieron establecerse, pero una orden de captura internacional oficiada por el gobierno de Nicolás Maduro les puso a la policía en los talones hasta que, finalmente, cayeron presos en abril de este año.

Ante la Fiscalía española, quien fuera la consentida de Hugo Chávez, se declaró una “perseguida política” para evitar su extradición a Caracas.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas

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