¿Qué explica el sutil cambio de España hacia Guaidó?

¿Qué explica el sutil cambio de España hacia Guaidó?

Aunque Madrid sigue reconociendo a Guaidó, algunos gestos hacen pensar en un giro diplomático.

Juan Guaidó

La política española respecto al tema Guaidó en Venezuela se ha convertido en un problema para Pedro Sánchez.

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EFE

Por: Redacción Internacional
19 de febrero 2020 , 07:24 a.m.

No para la polémica en España y en los círculos de la oposición venezolana por el aparente giro en la política exterior del país ibérico respecto a Juan Guaidó y al régimen de Nicolás Maduro.

Y aunque el gobierno de Pedro Sánchez lo niega con el argumento de que fue el primero en Europa en reconocer a Guaidó como presidente encargado, algo que se prevé no cambiará, en los últimos días ha habido gestos que han dado mucho que hablar ante una realidad que parece ineludible: España soluciona los asuntos cotidianos de sus ciudadanos en Venezuela y de los intereses de las empresas que aún hacen presencia en el país con Maduro, no con Guaidó.

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La accidentada escala que hizo la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en camino hacia Turquía el pasado 20 de enero abrió el debate. Ese día, la dirigente chavista aterrizó en el aeropuerto de Barajas en una aparente violación de las sanciones que sobre ella pesan en la Unión Europea y fue atendida por el ministro de Transporte, José Luis Ábalos.

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Ante las denuncias, en particular de la derecha, el gobierno español se apresuró a aclarar que Rodríguez estuvo en un área de tránsito, por lo que -según ellos- no pisó territorio Schengen, y que su charla con Ábalos conjuró una posible crisis diplomática.

Pero la oposición no quedó tranquila y ha deslizado la versión de que el avión de Rodríguez transportaba maletas llenas de lingotes de oro para ser fundidos en Turquía, lo que se denomina la ‘ruta del oro’ con la que Maduro intenta conseguir, a través de subastas de reservas del metal, algo de liquidez. Ábalos rechazó con ironía esa versión.

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Delcy Rodríguez

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, hizo una escala en España en su camino hacia Turquía el pasado 20 de enero

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AFP

El otro gesto es que durante la reciente gira internacional de Guaidó, que lo llevó a ser invitado especial al discurso del estado de la Unión en Estados Unidos y recibido en la Casa Blanca por el presidente Donald Trump, y a asistir a la Cumbre de Davos (Suiza) entre otros, el jefe de Gobierno Pedro Sánchez no lo recibió en su visita a España y en cambio se refirió a él como “jefe de la oposición”, algo que fue entendido por medios de comunicación y analistas políticos españoles no como un lapsus, sino como el reflejo de una nueva estrategia.

A Guaidó lo atendió en cambio en la Casa de América la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, el pasado 25 de enero, pero desde entonces el gobierno español no hace más que defender que no hay un cambio de opinión y que Guaidó sigue siendo para Madrid “presidente encargado” y “jefe de la oposición”.

Para Carlos Malamud, del Real Instituto Elcano, “la política no ha cambiado hacia Venezuela. Sigue el reconocimiento a Juan Guaidó como presidente encargado y como líder de la oposición. Pero también hay que señalar que la situación política venezolana ha cambiado: la posibilidad que tenía Guaidó de organizar elecciones cuando fue reconocido como tal es bastante menor hoy, y hay un dilema crucial que afronta la oposición venezolana: que no ha decidido si participa o no en las próximas elecciones parlamentarias”.

La posibilidad que tenía Guaidó de organizar elecciones cuando fue reconocido como tal es bastante menor hoy

Fuentes consultadas por EL TIEMPO en Madrid aseguran, no obstante, que en el fondo lo que hay es que la política exterior del país y en particular respecto a Venezuela empezó a ser orientada finalmente por Exteriores, no por la Moncloa (en alusión a la Presidencia).

Es un viejo pulso en el que se impuso en principio la visión de la presidencia de que con el surgimiento del movimiento de Guaidó, a Maduro le quedaba poco tiempo en el poder. Por lo que, contrario a la opinión de la cúpula de Exteriores -entonces dirigida por el hoy encargado de la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell-, se apresuró a reconocer a Guaidó como presidente encargado.

Pero con el paso de los días se ha visto la consolidación de Maduro, no de Guaidó, por lo que Exteriores ha tenido que hacer ajustes “realistas” a esa idea inicial y matizado sus posiciones, pues, -reconocen los expertos- tiene responsabilidad con sus connacionales en Venezuela y también con las empresas e inversionistas que aún quedan allí.

España tiene responsabilidad con sus connacionales en Venezuela y también con las empresas e inversionistas que aún quedan allí

Es decir, la diplomacia española va a intentar jugar a dos bandas, lo que explicaría la ambigüedad de sus actuaciones y su tendencia a preferir una salida negociada entre Maduro y la oposición a través de diálogo y elecciones pactadas, que no una salida forzada del primero.

La ambigüedad de Sánchez respecto a Guaidó “nace de la inestabilidad y de la fragilidad de su coalición de gobierno” (…) Su situación es muy precaria, y creo que todas las contradicciones del 'Delcygate' no hacen sino ponerlo en una situación peor. Y no es solo por el lado de Guaidó. La idea de salir de la alianza francoalemana para tratar de crear una coalición con Italia y Grecia habla de sus desespero por permanecer en el poder”, comenta Emilio Figueredo, director del portal Analítica.com.

Pedro Sánchez

El presidente del gobierno español no recibió a Juan Guaidó durante su visita al país.

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EFE

Luis Daniel Álvarez, director de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, también cree que Venezuela se ha convertido para Sánchez en un asunto de política interna: “Sánchez tiene un gobierno que es una colcha de retazos, entonces cualquier elemento que le pueda crear juicio en lo interno le va a romper la coalición. El tema venezolano es uno de esos y por eso las sutilezas que está manejando”.

Por supuesto, el giro inquieta a la oposición en Caracas, así Guaidó haya salido el sábado a quitarle hierro a la situación al reconocer en Sánchez un “aliado de la causa democrática en el país” y que Antonio Ecarri, representante de Guaidó en Madrid, en diálogo con EL TIEMPO, insista en que “España no ha cambiado su política”: “Aquí se ha venido confirmando esta posición al punto que hemos sido convocados al ministerio de Relaciones Exteriores. Vamos a tener una reunión con la secretaria de Estado para Iberoamérica, que acaba de ser designada, vamos a tener una conversación este miércoles, y estamos convencidos de que va a ser la confirmación de lo que hasta ahora ha ocurrido: que España sigue reconociendo a Guaidó”.

La inquietud de la oposición también va en el sentido de que por sus lazos históricos y culturales España tiende a orientar las relaciones del bloque europeo con América Latina, por lo que se teme que un cambio de postura de Madrid impacte en Bruselas.

Guaidó y Borrel en Bruselas

Guaidó (i.) se reunió durante su gira internacional con el jefe de la diplomacia europea, Joseph Borrell (d.). España dicta línea de la UE y se teme cambio de postura en Bruselas tras últimos hechos.

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Pero en esta capital parecen desestimar esa opción. “La mayoría de los países de la Unión Europea tienen una opinión propia muy clara de lo que está sucediendo en Venezuela y de lo que significa el apoyo a Guaidó y lo que está haciendo Maduro. No se van a tirar de cabeza a cambiar de postura por un giro de Madrid”, explicó a este diario una fuente en Bruselas.

“Sánchez intenta contentar a todas las partes, pero a la larga va a tener que seguir el redil europeo”, complementa Álvarez.

En principio se intentó explicar el giro diplomático español en la presencia del izquierdista Podemos en el gobierno de coalición, pero Moncloa se ha encargado de reiterar que la política exterior no se incluyó en los pactos de gobernabilidad con ese partido afecto al chavismo.

Estados Unidos también se dio cuenta del 'timonazo' y no le ha gustado, pero ha rebajado sus críticas porque la época coincidió con el anuncio de la visita de Estado que realizarán los reyes de España a Washington el próximo 21 de abril.

Se intentó explicar el giro diplomático español en la presencia del izquierdista Podemos en el gobierno de coalición

Pero antes, encargados del Departamento de Estado calificaron la visita de Delcy de “decepcionante”, “desalentadora”, “no muy bienvenida” y expresaron que esta “socava la política conjunta que EE. UU. y la UE han puesto en marcha sobre Venezuela”.

Otra arista que se ha ventilado sobre las relaciones de Maduro con España tiene que ver con la posible privatización de la petrolera estatal PDVSA. Según la agencia Bloomberg, ante el “colapso económico y las rígidas sanciones”, Maduro “propuso otorgar participaciones mayoritarias y el control de su industria petrolera a las grandes corporaciones internacionales, una medida que terminaría con décadas de monopolio estatal.

Según la agencia, representantes de Maduro han mantenido conversaciones con la rusa Rosneft, Eni de Italia y la española Repsol.

El negocio es permitirles hacerse cargo de las propiedades petroleras controladas por el gobierno y reestructurar parte de la deuda de PDVSA, a cambio de activos.

"Yo veo la llegada de Delcy Rodríguez como un asunto de política exterior española. Sánchez no recibió a Guaidó, independientemente de que lo haya reconocido. Venezuela está en dos vías con España: la reactivación del Grupo de Contacto para restablecer un diálogo que ha fracasado ya cuatro veces, y que sólo beneficia al régimen, y la privatización de Pdvsa. En ese proceso Repsol es un actor fundamental", aseguró el director del diario 'El Nacional' de Caracas, Miguel Henrique Otero, en una entrevista.

PDVSA

Pdvsa se podría convertir en un elemento clave de la relación entre España y Venezuela ante su posible privatización.

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Pero Repsol viene desde hace meses reduciendo su exposición patrimonial en Venezuela. La fórmula ha sido recibir cargamentos de petróleo como parte de pago de deudas acumuladas.

Malamud señala que ya prácticamente no existen intereses españoles en Venezuela, aparte de Repsol: “Las grandes empresas españolas en Venezuela -como Telefónica, BBVA, Mapfre- están bajos mínimos y siguen porque les resulta más rentable permanecer que irse. El problema en la relación con Venezuela es económico por Repsol, pero aparte de eso no hay que olvidar que hay 160 mil personas con pasaporte español en Venezuela (o españoles de nacimiento o porque sus padres o abuelos eran españoles); hace un par de años eran 300 mil. Aquí en España tenemos más de medio millón de venezolanos. La ruptura de relaciones entre España y Venezuela sería difícil de gestionar sin todo el respaldo consular”.

Para España el tema Venezuela seguirá siendo una papa caliente. El hecho de que en su embajada en Caracas esté como “huésped” el líder opositor Leopoldo López es en sí mismo un inevitable desafío a la relación con Maduro.


REDACCIÓN INTERNACIONAL*
​Con Juanita Samper y Andreína Itriago
Corresponsales de EL TIEMPO
Madrid y Caracas

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